Epic5 – Quinta parte

20 06 2011

Día 3 – Molokai

Datos al empezar el día:

Distancia acumulada: Nado: 7,8 km, Bici: 360 km, Corrida: 84 km
Horas de sueño: 4
Sueño acumulado: 14 horas
Clima : 21º C de mínima y 25º C de máxima con casi cero lluvia (1,0 mm).
Calorías consumidas acumuladas: 9679
Altura acumulada: 3659

Pasamos de una isla con más de un millón de habitantes a otra con solo 6000 y bastante más salvaje.

Otro despertar complicado pero por lo menos no hizo falta acomodar el cuerpo.

Llegamos bien temprano al aeropuerto y los mostradores estaban cerrados. Tuvimos que esperar una media hora para que abrieran y dado que el avión era muy pequeño, nos aseguraban una sola pieza de equipaje y la segunda iría en el vuelo siguiente.

De más está decir que todos optamos por la caja de la bici en la que metimos toda la ropa para el día.

Nuevamente sufrí mientras TSA me revisaba la caja.

El vuelo fue tranquilo pero durante el aterrizaje se sentía el fuerte viento.

Grata sorpresa me llevé cuando vi que tanto la caja de la bici como mi segunda pieza habían viajado conmigo.

10 a 15 minutos para organizarnos. La tripulación iría a la llegada de la natación y nosotros obviamente a la playa de la largada.

En el bus, mientras observábamos el paisaje inhóspito, ventoso y desierto, hacíamos bromas pero creo que eran para disimular el nerviosismo que nos generaba el desafío.

Tercer Ironman consecutivo con poco descanso y en condiciones bestiales. A eso vinimos no? Jajajaajaj!

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Nos había informado Jason que había mucha corriente a favor. Tanto es así que el año anterior, Rich Roll hizo la distancia en poco más de media hora y Jason en una.

Lo que no nos dijo era que había un lindo oleaje, que pegaba de costado y que te sacudía.

Nos cambiamos y nos dirigimos a la playa en donde nos invitaron a hacer un círculo y un nativo elevó una plegaria.

Jason nos dio un par de indicaciones de hacia donde ir o qué puntos tomar como referencia. Señaló unas casas y dijo que teníamos que salir en el lugar que viéramos a la gente.

También hizo mención a las condiciones brutales que íbamos a tener que afrontar.

La natación fue una coctelera. Como íbamos en forma paralela a la costa las olas nos pegaban de costado y nos hacían corregir el curso. Una sensación extraña.

Debo tener algún repelente natural contra kayaks porque otra vez nadé solo.

Era difícil calcular la velocidad no solo por la corriente sino por el embate de las olas que además dificultaban el llevar una línea recta. El Garmin se volvía loco y no paraba de vibrar indicando que perdía la señal del satélite.

A lo lejos diviso una persona y nado cruzando la rompiente para salir del agua. Cuando me estoy acercando me hace señas y me dice que era más allá. Casi lo mato. Volver a entrar, pasar la rompiente, etc. Ustedes entienden…

Finalmente llego a destino y salgo. Nos quedaba una larga caminata hacia donde estaban los autos que luego nos llevarían a la T1 en donde nos estaban armando las bicis.

En la larga caminata lo cruzo al tipo que estaba mal ubicado y le hago mención al tema. Pide disculpas y en broma me dice que además de sacar fotos, estaba ahí para que lo odien.

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Estuvimos un rato ahí mientras nos distribuíamos los autos y las tripulaciones hasta que partimos hasta T1. Deben haber sido unos 15 minutos en auto, una linda trepada que por suerte no tuvimos que hacer sobre la bicicleta.

T1 nos llevó 44 minutos!!!!

En el video se aprecia el viento que “disfrutamos”.

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Desde T1 largábamos hacia la derecha siguiendo un poquito más de un kilómetro hasta el retome y luego a enfrentar el viento!

Para variar, perdí a Josef enseguida. Qué fuerte que anda en la bici!!

Qué cambio al dar la vuelta en el retome! Parecía que estábamos recibiendo una trompada.

Este primer tramo, además del viento en contra, nos ofrecía unas lindas trepadas como para hacerlo bien sabroso…

Creo que a mitad camino hacia Halawa me encontré con Mike Flartey y de ahí en más fue nos fuimos pasando uno a otro. Se escapaba pero a los pocos kilómetros paraba a abastecerse y lo alcanzaba. Al rato me volvía a alcanzar y otra vez se repetía lo anterior. Creo que nos sirvió a ambos para llevar un ritmo algo digno.

Los paisajes en esta isla eran alucinantes. Al estar tan poco poblado era mucho más salvaje. Un hecho curioso es que a pesar de la escasa población, al costado de la única ruta encontrábamos cada 500 metros las tomas de agua para bomberos. Increíble!!

El asfalto estaba casi perfecto. Tal vez alguna pequeña fisura pero nada del otro mundo. Son visionarios. Hacen la ruta, esto facilita que la gente circule y por ende es más probable que se mude o habite la zona.

Olvidé mencionar que mi tripulante en esta isla fue Morgan Christian de Metabender.com, un tipo macanudo. Lo acompañó un tal Rodney quien el año pasado corrió su primera maratón haciéndole el aguante a Jason Lester.

Volviendo a la bici, si bien el hecho de ir con Mike ayudaba, por el otro lado la molestia que arrastraba en el glúteo se iba acentuando y tomaba forma de ampolla. Muy pero muy molesta, transformándose en dolorosa.

A medida que nos acercábamos hacia el extremo este de la isla, las vistas eran cada vez más espectaculares.

Nos faltaba una gran trepada infernal de unos 8km pero el deleite para los ojos era tan grande que lo hacía soportable. Paramos a reabastecernos antes de encararla y Mike salió antes mientras yo me ponía un ungüento para tratar de calmar el dolor de la ampolla.

Josef venía muy sólido, lo crucé ya volviendo y yo todavía no había empezado a trepar.

Si miran en el gráfico de abajo, es la que está cerca del kilómetro 60. Interesante no? Bueno, llegar hasta la base me demandó 3 horas (para 60 km!!!).En el mapa si quieren, hagan clic en donde dice “Aerial” y van a tener una mejor imagen de la isla.

40 minutos para llegar hasta el mojón de la milla 25. Sí, 40 minutos para 8 km…

Mike me esperaba arriba. Encaramos la bajada con mucho cuidado porque el suelo estaba húmedo. Le dije que fuera primero, no era bueno ir juntos.

Me costó bastante conseguir un equilibrio entre apreciar el paisaje y bajar con cuidado. Logré ambos. La vista valía la pena.

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Tanto desde la parada previa a la subida como en toda la trepada y la bajada, se apreciaba una gran roca en el medio del agua y me la apropié.

Luego del descenso me detuve unos minutos en la base y les dije a todos que eran mis testigos y que reclamaba esa roca como mía. Que de ahora en más pasaba a llamarse Juan’s Rock y que por favor incluyeran el nombre en los mapas. Todos se rieron excepto Rodney que es de ascendencia Hawaiana y me miraba como diciendo “otro blanquito que se quiere quedar con lo nuestro”.

Estaban pendientes más de 100 km y la ampolla molestaba. Al menos 40 km iban a ser con viento a favor.

Largamos con Mike para repetir el esquema anterior pero pasados unos 10 km se acentuó una molestia que tenía en la rodilla y tuvo que bajar el ritmo.

Por mi lado, venía demasiado molesto y la alternativa que se le ocurrió a Morgan fue la de cambiar la inclinación del asiento para que apuntara unos grados para arriba, quitando de esta manera presión al glúteo.

Costó un poco acomodarse, se imaginarán en donde estaba la presión ahora, pero funcionó.

Sentía el cansancio y la falta de sueño. El no tener el viento de frente ayudaba pero no alcanzaba.

Tenía que ir exactamente hasta el mismo retome que habíamos tomado al iniciar el circuito pero para ello ahora teníamos una importante trepada alrededor del km 110. La única ventaja relativa era el viento. Por suerte no llovió aunque estaba muy nublado.

Un parto! Por momentos la velocidad estuvo por debajo de los 10 km/h. Paciencia.

En un determinado momento, si no me equivoco fue allá por el km 125, tuve que parar porque me resultaba intolerable el ardor en la planta de los pies. La sensación era la misma que había tenido cuando corrí Furnace Creek. Se siente fuego y no hay forma de eliminarlo.

Me detuve unos minutos y sentado en la parte trasera del auto, estuve un rato masajeando los pies. Justo pasaron los La Caña Brothers y me pescaron “in fraganti”.

Otra vez sobre la bici fui luchando y alcancé el retome. Faltaban solo 40 km y con viento de frente…

Quería llegar!!!! Se me hizo de goma, interminable.

En los últimos kilómetros veo que tanto el Team Nike como Josef y Christian ya estaban corriendo.

Llegué al hotel en donde estaba la T2 pero faltaban kilómetros. Fui y volví un par de veces hasta llegar a los malditos 180.

Dejé la bici. Había ayuda pero pedí que no la guarden en la caja.

Comencé a correr y fue en ese momento cuando sentí que Epic5 era alcanzable. Antes de eso no lo consideraba imposible pero sí muy difícil. Fue un momento único y altamente motivador.

No tenía mucha idea de para donde ir y mi tripulación no tenía claro en donde era exactamente el retome.

Les dije que no se preocuparan, haría 7 km hacia el oeste y vuelta hasta el hotel. Después 14 para el este y solo 14 para terminar!

Hubo un cambio en la tripulación, Rodney se bajó y subió Tim Vandehey. Es el ghost writer/co-autor del libro de Jason Lester y también del libro de Macca, I am here to win. Un lujo!

Nos acompañó durante la previa, la carrera y el después para recopilar material y escribir un libro que probablemente se llame Epic y trate sobre los atletas de endurance.

Los primeros kilómetros los pude hacer con algo de luz pero la noche cayó enseguida. A mitad de camino del primer retome pasa Jason que estaba en sus últimos 10 km de bici.

Más adelante lo crucé a Christian que venía con pacer de lujo, Ian Adamson. Calculé que me estaba llevando entre 8 y 9 km. Me propuse acortar esa distancia. Era un buen incentivo para seguir corriendo.

Alcancé el retome y crucé de mano para ir siempre con los autos de frente. Ya estaba oscuro y podía ser peligroso, sobretodo los primeros kilómetros que eran por una zona poblada y con más tráfico.

A mitad camino del hotel veo que por la mano contraria pasaba Rodney y me llamó la atención porque supuestamente le iba a hacer de pacer a Jason.

Un rato después veo un corredor que aparentaba ser Jason. El diablito en mi hombro izquierdo hizo que me llamara la atención porque lo tenía a aproximadamente a unos 5 km detrás de mí y el corre más lento que yo. No me daban los tiempos a menos que se hubiera bajado de la bici al llegar al hotel en vez de hacer los km extra que faltaban para completar los 180.

Por otro lado, el angelito en el hombro derecho me decía que no podía ser. Conozco poco a Jason pero si de algo estoy seguro es de que no va a cortar distancia ni tomar ventajas. No él con todo lo que vivió y lo que quiere demostrar a pesar de su limitación física.

Unos kilómetros más tarde gana el angelito cuando cruzo al Jason “verdadero”.

Un rato más y paso por la puerta del hotel. kilómetro14, un tercio adentro, vamos todavía! Me sentía muy entero y la motivación era clara: antes llego, más duermo.

Sigo corriendo y Morgan me dice, “creo que Josef ya terminó”
Le respondo, “si es así me alegro por él porque ya estará durmiendo pero no me dan los tiempos”.

Un rato después, cuando me estaría faltando entre 4 y 5 kilómetros para terminar el segundo tercio, lo veo venir a Josef. Cruzamos palabras de aliento y al igual que yo, la única motivación era llegar cuanto antes para dormir más. Fue gracioso ver que los dos pensábamos lo mismo.

Sigo corriendo, la ruta estaba casi desierta. Cada tanto venía un auto que al ver la pequeña luz de nuestra linterna, frenaba o desaceleraba abruptamente ante la sorpresa.

Como mis ojos estaban acostumbrados a la oscuridad, podía ver todas las figuras que formaban los árboles y las palmeras en ambos lados de la ruta. Muy lindo espectáculo. Debe haber sido una de las veces que más disfruté corriendo de noche.

Cada tanto se escuchaba a algún animal cuando se escabullía entre ellos, sobresaltado por mi paso.

Faltaban todavía unos kilómetros para llegar al retome del kilómetro 28 y los cruzo a Christian y a Ian. Si le había descontado algo, eran unos pocos metros, no más. Nos pegamos un grito y seguimos.

Finalmente llego al retome, nos estaba esperando Tim con las balizas encendidas y nos contó que habían parado un par de vehículos preguntándole si necesitaba algo. Muy buena onda.

Paré unos minutos para elongar. Las piernas lo pedían a gritos. Solo faltaban 14 km, más no se podía pedir. Una noche increíble, en un lugar increíble, acompañado de gente excelente y haciendo lo que más me gusta. Solo faltaba mi familia pero a veces todo no se puede.

Ningún detalle destacable para este tramo. Tuve que hacer una escala técnica y no tenía con qué limpiarme, jajajaj. Por suerte a último momento apareció y lo pude hacer dignamente.

De ahí en más me acompañó Morgan corriendo a mi lado. Charlamos de todo, es un gran tipo.

Lindo momento cuando solo faltaban 9 km. Pasábamos a un solo dígito. Vamos!!!

Sentía el cansancio por un lado pero por el otro sabía que ya lo tenía y que no podía aflojar si quería dormir una hora extra. La necesitaba y mucho.

Fuimos descontando la distancia y finalmente llegamos. Tercer Ironman adentro!
Tim y Morgan estaban también muy cansados.

Llegué y descansé unos escasos minutos. Le di una mano a Morgan para descargar mis cosas del auto y me puse a desarmar la bici. El mecánico se tomó muy a pecho lo de no tocarla y se limitó a mirar como la guardaba…

Listo. Pasó Rebecca y me llevó en el auto hasta mi bungalow que si bien estaba cerca, yo no estaba como para hacer esos 150 metros llevando todo el equipaje.

Pasé por el restaurant en donde habían dejado comida para nosotros. Lo que vi no me gustó por lo que volví a la habitación, me duché y a me fui a dormir. Había sido otro largo día.
Sigue..



Nota Revista Viva 29/5/11

3 06 2011



Epic5 – Tercera parte

24 05 2011

Día 1 – Kauai

Datos al empezar el día:

Distancia acumulada: Nado: 0 km, Bici: 0 km, Corrida: 0 km
Horas de sueño: 6
Sueño acumulado: 6 horas
Clima : 21º C de mínima y 27º C de máxima con lluvias.
Calorías consumidas:0
Calorías acumuladas:0
Altura: 0
Altura acumulada: 0

Llegó la hora!!! La largada estaba programada para las 3AM por lo que nos levantamos una hora antes. El día anterior se habían llevado las cajas de las bicis pero faltaba el resto del equipaje.

Desayuno junto a Josef y escala obligada en el baño.

Bajo y me presentan a mi tripulación a cargo de Lisa Kaili y Michelle Lizama. Compartía el auto con el Team Nike y estaban bastante apretados. Por suerte después nos separaron, no tenía sentido ya que ellas al hacer postas iban más rápido y el auto no podía estar yendo y viniendo para abastecernos a los dos.

Había llovido muy fuerte durante la noche y eso generó un cambio de planes. En vez de nadar en la playa cercana (la misma en donde corrimos con Josef), nos iban a llevar en auto hasta el mojón de la milla 25 y de ahí se largaba hacia Lihue en donde había otra playa.

El mar estaba muy revuelto y aparentemente había amenaza de “big fish”, forma cariñosa o curiosa para referirse a los tiburones….

Este cambio provocó que la largada se corriera a las 3:30. Con Josef puteábamos porque nos estaban sacando media hora de sueño.

El mojón de la milla 25 era el medio de la nada. La ruta estaba desierta y el cielo cubierto.

Tuvimos que esperar unos minutos más a que viniera el religioso quien parte en inglés y parte en hawaiano hizo la bendición.

Sin mediar agua va, Jason dijo: Vamos! Y empezó a correr.

Habíamos quedado con Josef en correr juntos pero ya saben cómo son estas cosas. Empecé a correr de manera conservadora, uno está fresquito y tiene ganas de ir más rápido de lo que debe, sobretodo teniendo en cuenta todo lo que había por delante.

Enseguida se pone a mi lado Kelly McKean, una de chicas del Tema Nike. Te molesta hablar mientras corremos? Ningún problema le dije.

El ritmo era bueno y me preocupaba pasarme. Había fijado como objetivo hacer la maratón entre 3 horas 45 y 4 horas. Si iba más rápido lo iba a pagar después.

Se sucedían las subidas y bajadas. Cada tanto pasaba un auto que al ver a descerebrados corriendo hacia su dirección, aminoraban la marcha.

Me imagino la cara que habrán puesto al ver gente con linterna en la cabeza corriendo a las 4 de la mañana!!!! Jajajaaj!

La temperatura estaba bien. El viento venía de espaldas. La tripulación paraba seguido para darnos hidratación.

Escuchaba detrás de mí las voces de Josef, Christian y Jason. Me daba cuenta además si estaban cerca o lejos por la cercanía sus respectivas tripulaciones que luego de abastecerlos se adelantaban para parar y esperarlos.

Incesante ida y vuelta de los dos equipos de filmación. No veo la hora de ver cómo quedó eso.

Sigue todo bien hasta que de golpe Kelly en el kilómetro 12 me dice: Nos vemos!
Eh!? Qué está pasando? Y en eso veo que Patty Smaldone la reemplaza. Cagamos!!!
Ahora me va a llevar volando. Tranquilo Juan, medite!

En Kapaa lo alcanzo a Chet que había largado antes.

Fuimos juntos o casi ya que ella iba unos 2 metros por delante. Seguimos así hasta que pasando unos kilómetros la marca de la marca de la media maratón (que hice en 1:56 aproximadamente) vuelven a cambiar.

Ya no la pude seguir porque Kelly levantó el ritmo y se me fue. Ahora solo a tratar de mantener el ritmo. Estaba amaneciendo.

A mi izquierda veía el mar y estaba muy, muy picado. El cielo nublado y en cualquier momento se largaba a llover.

En todo este tramo tenía esperanzas de que Josef me alcanzara para que fuera más ameno pero no se dio.

Hubo un tramo muy peligroso con lluvia copiosa y bordeando la ruta. Los autos pasaban muy cerca y por más que iba hiper atento y enfrentando al tráfico, el spray que levantaban limitaba la visión, tanto de ellos como la mía. Incluso hacía difícil que mi tripulación me abasteciera por lo que opté por cruzar la calle cada vez que los veía.

En una de las paradas Michelle me dice que había cambio de planes y que nos dirigíamos a la playa. Eran las dos opciones: playa o pileta.

Los últimos 5 km fueron con interesantes subidas y en otra de las paradas me dice que la playa estaba imposible. Que corriera una milla más para terminar y ella me llevaba en el auto hasta la pileta. Cosa de locos!!

Finalmente y a lo lejos veo que para el auto, yo venía midiendo con el Garmin y pintaba que me iban a alargar la distancia. En esa instancia, no dan ganas de hacer metros de más.

Termino en 4:02 y a la pileta. Un trayecto de casi 3 km. Cuando llego voy rápido al vestuario a cambiarme y en el momento en que estoy a punto de entrar a nadar me dicen: parece que vamos para la playa. Ni loco le dije, ya estoy acá y me zambullí. Parce tonto pero los minutos se iban como agua entre las manos y representaban menos descanso nocturno. Ya me veía perdiendo 10 minutos más para llegar a la playa y una vez allí más deliberaciones para ver qué hacíamos.

Michelle del Team Nike hacía rato que estaba nadando y parecía que tenía un motor fuera de borda. Envidiable su velocidad y destreza en el agua. No en vano cruzó el Canal de la Mancha. Obviamente y como buena purista, nadaba sin neopreno.

Yo me lo puse igual aunque el guardavidas me dijo que el agua estaba tibia. No estaba para regalar más tiempo.

Me dijo también que eran 40 idas con sus respectivas vueltas, lo que me desconcertó un poco. Qué distancia rara que tiene esta pileta me dije.

Muy agradable la temperatura del agua, el neoprene no molestó ni dio calor.

De a poco fueron llegando el resto de los corredores y los equipos de filmación. Ian Adamson filmaba desde abajo del agua. Van a salir muy buenas tomas.

Me enteré más tarde que hubo una discusión entre Kirk Montgomery y Jason porque el primero insistía en que nadáramos en la playa para tener mejores tomas pero Jason priorizó nuestra seguridad.

Cada tanto Michelle, no la nadadora sino mi tripulante, me consultaba porque vuelta iba para confirmar. Siempre coincidíamos. Asomo la cabeza en la 39 y le digo, me falta una y ya estoy. No, no, salí que ya estás! Hiciste una de más.

Me dio bronca pero ya estaba. Paciencia.

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Entre las paradas para tomar y comer más los metros de más, tardé 1:18. Desastre!!

Salgo rápido, me dirijo al vestuario para ducharme mientras voy entrando la panza porque me sigue una cámara, jajaaja!

Se traba el Garmin y lo reinicio.

Teníamos que hacer 45 km desde la pileta hasta Waimea. La ida resultó bastante amena, me sentía contento sobre la bici. Ya faltaba menos para terminar el primer día. O al menos eso parecía…

Se sucedían las “rolling hills” pero con preponderancia de las favorables. El viento igual, por momentos de cola, por momentos de costado pero no molestaba.

1 hora 30 para llegar al retome. Era lógico pero se había acabado la fiesta.

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Lo que siguió fue impresionante. Mucha trepada y TODO el viento en contra!!

La velocidad promedio era un chiste y para colmo me dolían las piernas.

Aproximadamente en el km 60 me alcanza Josef. Lo sigo unos metros pero la bici es su fuerte y no tengo nada que hacer. Se me va.

Al rato pasa su tripulación y Suli me alcanza ibuprofeno. Iba a pasar un larguísimo rato hasta que hiciera efecto.

La vuelta se me hizo eterna y la sufrí mucho. Por momentos, en las trepadas, la velocidad era de 10/12 km/h. Un tortura!!!

Faltando unos 10 km para terminar esta primera vuelta, me pasa Christian.

Con paciencia llego al retome en la pileta. Christian me estaba esperando.

Por suerte había pocos semáforos. Teníamos que respetarlos y parar en todos. Alguno de ellos en la mitad de una trepada…

Estos segundos 45 km me habían demandado 2 horas 10 minutos!!! Y todavía faltaba una vuelta! Qué paliza!!

Otra vez rumbo a Waimea. Esta vez la distancia me demandó 1 hora 50. El dolor de piernas empezó a ceder pero el cansancio y un poco el jetlag se hacían sentir.

No recuerdo demasiadas cosas de esta segunda vuelta más que quería llegar!!! Disfruté bastante de la vista en Waimea. Se veía a lo lejos la isla de Niihau.

Esta vez el retome estaba un poco antes y me llamó la atención. Pero estaba bien ya que la línea de llegada no estaba en la pileta sino en el aeropuerto.

Demoré 1:50 a Waimea y traté de disfrutarlo sabiendo que lo que venía iba a ser durísimo.

Y lo fue. Un parto!!! El viento no aflojó en lo más mínimo, y hasta diría que se sintió más fuerte. Obviamente esa sensación era fruto del cansancio.

Durísimo pero eso era lo que habíamos venido a buscar no?

Me armé nuevamente de paciencia y gracias a que el dolor había casi desaparecido, fui poco a poco descontando los 45 km que me separaban de la meta. La tarea me demandó 2 horas 15. Unos 5 minutos más que la primera vez.

Llegando a la pileta perdí a mi tripulación y no sabía para qué lado agarrar. Traté de ubicarla con el celular pero no hubo caso. Por suerte la vi a lo lejos, haciéndome señas y la seguí.

La línea de llegada estaba en el parking del aeropuerto. Dantesco espectáculo. Atletas tirados en el piso descansando. Otros desarmando las bicicletas ayudados por su tripulación.

Teníamos un poco más de dos hora para tomar el avión a Honolulu.

Lo único que odio de las carreras es armar y desarmar la bici. Había gente que lo hacía por uno pero preferí recibir solo ayuda y terminar yo el trabajo. Una bici mal acomodada era garantía de rotura.

De Buenos Aires a Hawaii la caja de la bici llegó intacta. TSA no la revisó pero eso ya era historia. En cada vuelo tuvimos que sufrir viendo como TSA habría cada una de las cajas. Me quedé a presenciarlo porque el tipo no se daba cuenta de cómo cerrarla y sin tocar, le tuve que decir como hacerlo. Suerte que me quedé.

Vuelo sin sobresaltos pero en Honolulu la cosa estuvo un poco desorganizada y no había nadie esperándonos.

Josef fue el más inteligente y enseguida tomó un taxi al hotel. Se ganó con esto un par de horas extra de sueño.

Yo me quedé esperando una solución, que no llegaba. Finalmente nos repartimos con el Team Nike y me fui en auto con Iam Adamson, Leah Garcia y Kirk Montgomery.

Hago el check-in, subo a la habitación y no se podía respirar del olor a cigarrillo. Como ex fumador lo siento más.

Bajé a quejarme y me dijeron que el hotel era no fumador. Empecé a discutir y finalmente logré que me dieran otra pero a todo esto ya había perdido otra hora de sueño.

Faltaba armar la bici!!!

Al final me fui a dormir cerca de las 12 … Había sido un día largo.
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Sigue…



Epic5 – Segunda parte

22 05 2011

El tiempo, como siempre, fue pasando rápidamente. No quedaba nada.

Unos 20 días antes de la carrera, me decido y compro la bici rutera en 11 a Fondo. Conseguí una Trek usada pero impecable. Ahora faltaba probarla y acostumbrarme.

Durante el mes previo a la carrera, conseguí el sponsoreo de New Balance, Gatorade y de Stylo para sus canilleras de compresión. Aprovecho y les agradezco nuevamente.

Puesta a punto, ultimar detalles, dejar todo en orden en Buenos Aires y el 1 de mayo partí para Hawaii.

7 horas de diferencia horaria entre Argentina y Hawaii pero el viaje me iba a demandar bastante más de las 27 horas previstas.

11 horas Buenos Aires a Dallas + 5 de espera + 8 horas 20 minutos de Dallas a Honolulu + 2 horas de espera + 40 minutos de Honolulu a Kauai.

No pintaba tan mal pero la Ley de Murphy siempre anda cerca. Llegué a Dallas con muchísima lluvia y por ende el vuelo siguiente se demoró 3 horas. Tuve que tomar otro vuelo a Honolulu y allí, ni bien aterrizamos encontramos unos lindos tornaditos y una tormenta eléctrica en formación.

Con lo anterior mi vuelo se demoró otras tres horas. Intenso intercambio de mensajes porque sabía que me iban a buscar y no les quería hacer perder el tiempo.

Finalmente salimos, el vuelo se sacudió un poquito pero fue tolerable.

En total tardé más de 36 horas puerta a puerta…

No sé si fue durante esta espera o en la de Dallas, me llegó el mail confirmando que estoy adentro para el Ultraman Hawaii 2011. Más presión! Jejejeejeje!

Afortunadamente la bici y el equipaje llegaron conmigo. En el aeropuerto me esperaba Kirk Montgomery que había llegado a eso de las 3 de la tarde y eran como las 8….

Fuimos en auto hasta Hanalei a unas 27 millas de ahí. En vez de en un hotel, Jason había alquilado un par de casas para que estuviéramos todos juntos y empezáramos a conocernos. Decisión acertada.

Cuando llegamos ya era tarde y por más que golpeamos la puerta. Josef estaba profundamente dormido y no había forma de despertarlo. Por otro lado tampoco podíamos hacer demasiado ruido para no despertar a los vecinos.

Llamamos a Jason y finalmente nos mandó al dueño de la casa con una copia de la llave. Cuando llegó junto a su mujer, tenían una cara de dormidos de película.

No tenían duplicado pero nos trajeron la llave de la otra casa en la que todavía no había nadie y por ende sin comida.

Agradecimos pero el hambre mandaba y entonces hicimos un último intento gracias al cual logramos que Josef se despertara y nos abriera la puerta.

Tenía todo programado para llegar a las 5 de la tarde e irme a dormir temprano pero con las demoras en los vuelos y esto último, terminé acostándome pasadas las 12.

Quedaban martes y miércoles para adaptarme al nuevo uso horario.

Plácido despertar aunque un poco perdido. Es la mañana o la tarde?

Desayuno liviano y al rato aparecen Josef con Suli, su novia. Nos cambiamos y salimos a hacer un trote liviano por la playa. Qué duro que estaba mi cuerpo!!!

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En esa misma playa era en donde íbamos a nadar en dos días. Un lugar increíble y con muy poca gente. El sol pegaba y se sentía la humedad, mucho calor. Una muestra de lo que tendríamos?

Terminado el trote y después de la ducha, intentamos conectarnos a internet. Tarea nada fácil. La señal dependía mucho del lugar en el que estuvieras dentro de la casa.

A lo largo del día fueron cayendo primero Jason Lester y Christian Isakson y nos fuimos a nadar con ellos.

Nos comentaba Jason que en esa bahía habían filmado algunas escenas de Piratas del Caribe.

El mar estaba un poco revuelto por la lluvia de la noche anterior.

Al mediodía nos fuimos con Suli, Laura y Josef a comer a Kapaa, un pueblito a unas 15 millas de Hanalei.

Siguió el desfile de gente y personajes junto con los preparativos para el asado de esa noche que terminaría con la charla técnica.

Finalmente se hizo la hora y la casa estaba llena de gente. Llegó el equipo de La Caña Brothers que iban a filmar a Josef en 3D para RedBull comandado por Juanjo López a quien tuve el gusto de conocer el año pasado en la Marathon des Sables.

También llegó Ian Adamson, multicampeón de carreras de aventura de largo aliento como el EcoChallenge entre otras y quien junto con su mujer, Leah Garcia, estaban con el equipo de filmación de OutsideTV.

Terminada la comida llegó el briefing a cargo de Jason Lester y Rebecca Morgan.

Lo más importante y que siempre recalcaron es que esto era un desafío y no una competencia. Que todos y cada uno de nosotros, tanto atletas como tripulaciones éramos responsables por hacer que el otro llegara a la meta.

3 de mayo, 24 horas para Epic5!!!!

Terrible desayuno preparado por las chicas del Team Ajram.

No me podía mover. Cómo comimos!

Fue un día muy tranquilo, haciendo fiaca y juntando fuerzas para lo que venía.

La única novedad fue que nos filmaron mientras nos entrevistaban de a uno para el documental de OutsideTV. Prácticamente todo en inglés y sobre el final algo en castellano.

Temprano a dormir ya que la largada era a las 3 de la mañana!!

Sigue aquí.



Epic5 – Primera parte

21 05 2011

Cronología

Al estar dentro de la Ohana (familia) Ultraman, me enteré que Jason Lester y Rich Roll tenían pensado correr durante mayo de 2010 5 IM, en 5 días, en 5 diferentes islas hawaiianas (Epic5/2010).

Me puse en la lista de contactos y fui siguiendo su evolución a diario. Me parecía algo espectacular.

Pasó el año y en enero, mientras estoy de vacaciones veo un Twitt de Josef Ajram en el que comentaba que lo habían invitado a la primera edición oficial de Epic5 en mayo de 2011. La que se hizo en 2010 fue para hacer un relevamiento logístico y ver si era posible. Tuvieron un desperfecto en las bicis y finalmente tardaron 6 días y medio.

Lo felicito y Josef y me pregunta si yo también había sido invitado. Le dije que no pero que había tiempo y si no se daba podría ser en el 2012. Ya tenía programado el IM St. George en Utah para el 8/5, el IM Lanzarote el 21/5 y el IM Brasil para el 29/5.

No recuerdo si fue unos días o una semana después, Josef me manda copia oculta de un mail en el que le responde a Jason Lester (organizador de Epic5) diciéndole que me conocía y que sin duda iba a querer tenerme en el equipo.

Casi enseguida me llega una invitación pro-forma, jajajaja. Es decir Jason me decía que tenía intenciones de invitarme y me mandaba todo el papeleo para que viera bien de qué se trataba y que si estaba interesado me mandaba lo mismo pero con mi nombre.

Lo gracioso de todo esto es que unos días antes había terminado de leer el libro de Jason, Running on Faith. Coincidencia?

Preparo una batería de preguntas antes de dar el OK pero para mí las más importantes eran 2. La primera, tendríamos entre 4 y 5 horas de sueño por noche?

Luego de mi DNF (did not finish) en Furnace Creek 508 (FC 508) que atribuyo a no haber dormido, me parecía clave encarar esto con la seguridad de al menos unas horas de descanso. Me recupero rápido pero sólo si duermo.

La segunda pregunta tenía que ver con la bici y si íbamos a tener un mecánico y acceso a repuestos ya que en la edición de prueba se les rompió una pieza en el avión y como era domingo no tuvieron forma de solucionar el problema y eso hizo que tuvieran que demorar en más de un día la continuidad de la prueba.

En cuanto al sueño me dijo que sí, no me lo podía garantizar por si existían demoras en los vuelos pero que estaba todo planificado para dormir unas 4 a 5 horas por noche.

En cada isla íbamos a tener un mecánico por lo que tampoco esto representaba un problema.

Algo de resistencia en casa pero igualmente mandé el OK.

A respirar hondo y digerir en dónde me había metido. Acto seguido empezaba la planificación.

Estaba a mediados de enero, tenía 3 meses y medio con el clima a favor y con buena base ya que venía de Furnace Creek y del IM Cozumel. Por otro lado se habían agregado nuevos feriados con los que estaba en contra (el país necesita más días de trabajo y no de joda) pero no puedo negar que desde el punto de vista entrenamiento me venían perfectos.

Aconsejado por Jason y convencido por el mal rato pasado en FC 508, empecé a considerar la posibilidad de comprar una rutera. Vi un par de alternativas pero por una cosa o por otra, la decisión se iba postergando. Mientras tanto seguía entrenando con la Cervelo P3.

Creo importante comentar quien es Jason Lester. Un tipo muy particular y que le ha pasado de todo. En resumen, vivía con su madre que era adicta por lo que terminó viviendo con su padre. Alrededor de los 12 años era un fanático de las BMX y yendo a un video club, desafía a su amigo en el semáforo para ver quien llegaba primero. El destino hizo que el auto que venía por su derecha no respetara la luz y lo atropellara. Jason terminó volando por el aire varios metros, cayó con fracturas en prácticamente todos los huesos.

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Estuvo 3 meses internado y durante ese tiempo falleció su padre de manera repentina ya que era menor de 40 años. Era su mentor y su apoyo. Más un amigo que un padre. Obviamente fue devastador.

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Como si esto fuera poco, si bien se recuperó del accidente, su brazo derecho quedó totalmente inmóvil ya que el choque le dejó secuelas en los nervios.

Vale la pena leer su libro, en donde relata todo esto con detalle y como el deporte fue su salvación.

Hará unos 5 ó 6 años empezó con el triatlón, corrió half IM, IM e incluso Ultraman!

Tengan en cuenta que nada con un solo brazo, en la bicicleta tiene que atarlo al manubrio y durante la corrida lo tiene en un bolsillo. Intenten correr aunque sea 100 metros de esta manera y verán cómo les afecta el equilibrio al no poder balancearse con los brazos.

Este es el personaje que tuvo la ocurrencia de hacer Epic5.

En las últimas páginas de su libro comenta que durante un sesión de masaje le pidieron permiso para trabajar en su brazo derecho. Como resultado de esa sesión y de otras que siguieron, empezó a tener cierta sensibilidad y ya puede tomar la caramañola mientras pedalea sin tener que detener la bici.

Unos días antes de Epic5 nos envió un minivideo en el que está trabajando sentado en una prensa de pecho empujándola con su brazo derecho. Es realmente increíble y el lo atribuye a su estado físico fruto del triatlón.

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Como les dije, el primer invitado fue Josef Ajram. Un español muy carismático que está haciendo mucho ruido y ha corrido varias veces el Ultraman y la Maratón des Sables entre otros desafíos. Broker de profesión tiene a su favor que ha empezado muy joven en un deporte en donde el promedio de edad está más cerca de los 40 que de los 30. Ha recorrido muchísimo y le queda mucho más.

Con Josef cruzábamos mails preocupados porque veíamos que el tiempo pasaba y seguíamos siendo 3. Nos reíamos diciendo que evidentemente no había muchos tarados en el mundo dispuestos a hacer o participar de este delirio.

En forma paralela con la búsqueda de sponsors, Jason seguía activamente tras los otros atletas. Finalmente invitó a Christian Isakson, el de menos experiencia y con “solo” 5 IM en su haber y a Chet “The Jet” Blanton. Este último una bestia absoluta, con sus 53 años tienen en su haber el ser finisher 2 veces del doble DecaIron. Sí, 20 IM seguidos que hizo hace unos 20 años y repitió en diciembre pasado. Además terminó 45 maratones y 80 ultramaratones.

Ya estábamos los 5 a los que se sumaron dos participantes que compraron slots a beneficio: Michael Flartey para correr los 5 días y William ‘Iron Ox’ Pruett para correr sólo el quinto día en Kona

Por último se incorporó el femenino Team Nike de relevos con Michelle Macy (cruzó a nado el Canal de la Mancha y en estos días está por cruzar el Estrecho de Gibraltar), Kelly McKean y Patty Smaldone, ambas también con gran experiencia en el tria.

El lema de Jason es Never Stop y así es él; no para. Consiguió que entre los sponsors figurara OutsideTV quien iba a enviar un equipo de filmación para hacer un documental del evento. Otros sponsors fueron Oakley, Hammer, XTerra Wetsuits, etc.

Terra Firma Media Group se sumó y estuvo encargada de la difusión del evento así como de la coordinación de una serie de teleconferencia que hicimos para aclarar dudas y empezar a conocernos. No fue fácil tratar de encontrar un horario común a todos teniendo en cuenta que había gente en Hawaii, en California, en Buenos Aires y en España. Punta a punta había 12 horas de diferencia.

En otros post de mi blog ya comenté cómo fueron los fines de semana largos de entrenamiento por lo que no vale la pena repetirlo aquí. Si me parece importante destacar que en todos ellos fui sintiendo la paliza hasta el tercer día que fue el peor y luego el cuerpo se adaptó y empezó a acostumbrarse al castigo. Es algo que pasa comúnmente a atletas que realizan pruebas de endurance en varios días consecutivos.

Es como si el cuerpo en un principio se quejara a través de señales de dolor y cansancio pero luego cuando ve que uno no le hace caso, opta por acompañar. Por supuesto, todo esto acorde al nivel de entrenamiento que uno tenga.

Sigue…