Reporte Ultraman Hawaii 2014

9 12 2014

Cómo me gusta correr el Ultraman! Por el lugar, por la gente, por la camaradería, es sin duda una de las pruebas más lindas que he tenido la suerte de correr.

Jane Bockus la organizadora, trata de mantener el espíritu de los primeros años del Ironman evitando la masividad y lo bueno es que lo está logrando!

Acá va el reporte:

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Epic5 – Sexta parte

11 07 2011

Día 4 – Maui

Datos al empezar el día:

Distancia acumulada: Nado:11,4 km, Bici: 540 km, Corrida: 126 km
Horas de sueño: 5
Sueño acumulado: 19 horas
Clima : 23º C de mínima y 26º C de máxima.
Calorías consumidas acumuladas: 13959
Altura acumulada: 5144

Para Jason, Maui es la isla más linda. No voy a negar que sea linda pero me quedo con Molokai.

Debo haber sido uno de los últimos en abandonar la habitación. Me vino muy bien dormir una hora más (5 en vez de las cuatro de las noches anteriores).

Josef y su Team ya estaban en el auto. Partimos para el aeropuerto que estaba a unos 15 minutos.

Otra vez la tortura de ver como nos revisaban las bicis. Uno no se acostumbra, es siempre el mismo stress.

En el hotel había tomado solo un café y en el aeropuerto apareció Jenn con una especie de bolas de fraile que estaban bárbaras. Comí 3 ó 4 pero no alcanzaron. Tenía hambre!

Jason nos hizo una mini charla mientras esperábamos que nos llamaran para abordar.

En parte pidió disculpas por los imponderables como por ejemplo que no aparecieran algunos de los tripulantes lo que significó mayor trabajo para los que si lo hicieron y algún que otro roce o vacío de asistencia en algún momento.

Un vuelo muy agradable con excelentes vistas. En Maui ni bien aterrizamos, arrasamos con un Starbucks y nos fuimos a buscar el equipaje. Estaba todo.

Christian se llevó una flor de sorpresa cuando vio que gran parte de sus compañeros del cuartel de bomberos habían venido a apoyarlo. Estaba muy emocionado.

Nos esperaba un minibús para llevarnos Camp One. En USA se festejaba el día de la madre y durante el corto trayecto a la playa, Jason nos informó que era un día muy especial porque la madre de Chet estaba muriendo. Nos quedamos todos helados. Chet estaba sentado entre nosotros.
Agregó que a modo de homenaje, iba a terminar la carrera. Impactante.

En la playa había un gazebo con varios mecánicos por lo que nos desentendimos del armado de las bicis.

Todavía no sé cual fue el motivo pero largada se demoró bastante. Tal vez faltaban llegar algunos tripulantes. Tiff, el mío, estaba.

Hacía muchísimo calor y temíamos una durísima carrera por este motivo.

Al lado del gazebo estaba desparramado todo el equipaje, lo que hacía que el lugar pareciera un campamento gitano.

Otro círculo con una pequeña plegaria y al agua. El circuito era un triángulo formado por la playa, un velero y una boya. 7 vueltas y media para cumplir la distancia (que fue mayor).

Nos tiramos al agua y fue un placer. Bajó la temperatura del cuerpo enseguida. El agua estaba realmente agradable.

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Doy la primera vuelta y me da la sensación que la distancia era mayor. Algo no cerraba.

Finalizando la cuarta le pego el grito a Ian Adamson que estaba filmando y sigo. Parece que no fui el único porque cuando terminé la quinta me dijeron que hiciera una más y afuera. Así y todo tardé un montón.


Voy corriendo para T1 (trote suave obviamente…) y ahí estaba Josef descansando y comiéndose una terrible pizza. Yo no me había percatado de ese hecho pero cuando pasé junto a él, me ofreció y por supuesto acepté. No sé si fue bueno porque me quedé con ganas de bajarme una entera yo solo!

Largo la bici, y fue ahí en donde me dí cuenta que había sido un error el haber nadado con la calza de ciclista. Tal vez para un Ironman está bien pero para varios seguidos, el roce se nota y este día fue especial.

Salimos de la playa hacia la derecha y fueron aproximadamente unos 16 kilómetros, parte de los cuales transcurrían por una zona residencial muy exclusiva y estaban llenos de trepadas cortas pero seguidas que más tarde íbamos a tener que sufrir en la maratón.

Pasando esta zona complicada todavía quedaban un par de kilómetros en donde la calle iba sobre las rocas, al borde del mar y por un camino sinuoso muy lindo.

Josef y Christian estaban delante, fuera de mi campo visual por lo que me llamó la atención cuando Tiff empezó a tocarme bocina diciendo que el retome era ahí y que los de más se habían pasado.

Vuelta por el mismo camino, pasando por Camp One y atravesando una zona con más población y por ende con más tráfico. Transitaba esa sección cuando me da alcance Josef y un rato después Christian.

En esta parte era difícil recibir abastecimiento por lo que no tuve noticias de mi tripulante. Lo encontré al final de esta avenida/ruta. Hacía calor pero no tanto como el que sentimos antes de entrar al agua. El viento daba en contra y a partir de ese punto vendría de la derecha.

La molestia que ocasionaba la ampolla era importante y no me permitía estar sentado. No encontraba una posición cómoda por lo que la única opción fue pasar mucho tiempo parado en los pedales.

Una lástima porque si bien había viento, era poco comparado con los días anteriores y daba para hacer un buen tiempo o al menos algo mejor o aceptable.

Difícil explicar lo que venía después, entramos en una zona rocosa para bordear una península. Siempre aparecía una curva nueva acompañada de su pequeña pared montañosa, cubierta con una malla de alambre para evitar de derrumbes.

Luego siguió una zona relativamente plana que nos llevaba a la parte más linda de la isla con unas vistas exquisitas, no solo por la vegetación sino porque dejaba ver a lo lejos el mar bien picado y algunas de las otras islas.

Para variar, en Hawaii todo lo lindo viene acompañado de trepadas y esta no fue la excepción.

Lo expuse en pocas palabras pero estamos hablando de varios kilómetros para disfrutar de estas vistas y encontrar el retome.

En lo que para mí era una larguísima trepada lo veo a Josef que venía a fondo, aprovechando la bajada y el viento a favor. Rato después lo cruzo a Christian que estaba haciendo los últimos metros de la trepada para luego disfrutar de la bajada en la que vi a Josef.

Seguía pasando más del 90% del tiempo parado en los pedales, pasando mi preocupación por la maratón. Quedarían piernas?

Devoro los kilómetros faltantes y llego al retome en donde me esperaba Tiff. Un poco menos de la mitad adentro.

Encaro la vuelta y el único recuerdo que tengo es el de la molestia. Lo único a favor fue el viento que me ayudó para poder pasar más tiempo sentado.

Ya empezaba a caer el sol y pasando la zona de la península, paré para poner las luces y encarar un último tramo con viento en contra.

Último esfuerzo de una hora o más y me saqué la bici de encima. Repetimos el mismo trayecto que a la ida, pasando por Camp One y llegando hasta al fondo para lo que tuvimos que cruzar la zona residencial con trepadas. No daba más!

Bajé de la bici con el inmenso deseo de ponerme los pantalones de running para aliviar la molestia. Pero no pudo ser, se habían llevado todo el equipaje al hotel!!! Por suerte las zapatillas y la remera estaban en el auto.

La bronca duró unos segundos y pasó. Ahora a correr para terminar esto de una buena vez!

Salí hacia la izquierda acompañado por Tiff que se la bancó bastante bien. Quería hacer 6 km conmigo más los 6 de la vuelta. Estaba cansado de pasarse el día sentado en el auto y necesitaba moverse.

Otra vez, eran unos 14 km para un lado y 28 para el otro.

Aproximadamente un kilómetro antes de que Tiff pegara la vuelta, me encuentro a Laura y a Suly que estaban esperando a Josef. Cambiamos unas palabras, acepté los frutos secos que me ofrecieron y seguí camino.

A poca distancia estaba también la tripulación de Christian, formada por sus compañeros del cuartel bomberos y acompañados por Tim y Morgan que venía haciendo de pacer.

Ya solo y a punto de llegar al lugar en donde durante la bici el viento empezó a dar de costado, lo veo venir a Jason encarando la última parte de la bici. Ambos paramos y nos cruzamos un par de palabras de aliento.

Como iba a pasar un rato antes de que Tiff volviera, decidí seguir corriendo hasta donde me diera la gana. Por otro lado no encontraba el retome, entonces qué mejor opción que seguir corriendo? Total 42km son 42 km para el lado que salgan.

La ruta, N Kihei Rd, era una boca de lobo, cero iluminación excepto la de los autos de tanto en tanto. La banquina era buena y entonces le di sin asco.

Me sentía bien, todavía el efecto de la bici no me afectaba. Claro, se reservaba para el mejor momento.

En determinado punto, entendí que era prudente volver y pegué la vuelta. Había hecho 10km en vez de 7…

Hacía rato que estaba sin agua y comida y lo empezaba a sentir. Tiff, en dónde estás?

Apareció media hora después. Entre su vuelta corriendo y yo que me pasé, le fui difícil encontrarme. Me hidraté y comí algo para poder seguir.

El peristaltismo me estaba traicionando y tuve que hacer una escala técnica en la playa. A esa hora, los baños públicos están cerrados.

Presto atención cuando paso por Camp One pero nadie había terminado todavía. Los cruzaría más adelante y efectivamente así fue en plena zona de repechos.; a Josef faltándole uno 8 ó 9 km y a Chris más tarde faltándole unos 11.

Traté de trotar en todas las subidas y si no lo lograba por lo extensas, al menos intentaba llegar hasta la mitad para luego caminar. El cansancio se estaba haciendo presente y la bici me se estaba cobrando lo suyo.

La zona final estaba extremadamente oscura y metía miedo. Le dije a Tiff que me esperara, hice menos de un kilómetro y volví.

Si había sido difícil hacer las cuestas antes, ahora era una tortura. Estaba agotado pero había que terminar. En esta instancia, me resultaba difícil trotar las subidas, lo hacía solo la primera parte.

Agotador para Tiff también ir a esa velocidad esperándome.

Fue gracioso en un momento en plena cuesta eterna dentro de la zona residencial, pasa una patrulla policial y el tipo detiene la marcha para preguntarme si estaba bien y si el auto que estaba adelante estaba conmigo. Me puse en el lugar de él, es lógico, se cruza con un idiota en ropa de dudoso gusto y que además está corriendo a la una de la mañana. Me parecía que se merecía una explicación y se la di. Creo que fue peor, jajajjaajja! Impagable la cara cuando le conté de qué se trataba Epic5.

Escala técnica nuevamente escondiéndome de la policía. Una multa por estar con las partes al aire en plena noche no estaba en mis planes.

Últimos kilómetros. Me paso de Camp One para cumplir la distancia y me acompañan Morgan y Tiff. Lo cruzamos a Jason que venía terminando los primeros 14 km y volvemos todos juntos.

Aproximadamente 2:20 AM termino la maratón. A-go-ta-do!!!

Por suerte Morgan me ayudó a guardar la bici, cosa que a esa altura demoraba bastante tiempo. Todos los movimientos son en cámara lenta fruto del cansancio.

Dada la hora, Jason decidió que para el quinto día iba a tomar el vuelo siguiente y largar más tarde. Me pareció que era bueno que todos hiciéramos lo mismo.

Fuimos para el hotel, se suponía que dormía en la misma suite que Josef y equipo pero fue imposible localizarlo.

Morgan me salvó la vida ya que no solo me abrió las puertas de su habitación que compartía con Tim, sino que durmió en el sofá dejándome la cama. Un campeón! Muchas gracias nuevamente Morgan!

Sigue…



Epic5 – Video RedBull – Capítulo 5

30 06 2011



Epic5 – Quinta parte

20 06 2011

Día 3 – Molokai

Datos al empezar el día:

Distancia acumulada: Nado: 7,8 km, Bici: 360 km, Corrida: 84 km
Horas de sueño: 4
Sueño acumulado: 14 horas
Clima : 21º C de mínima y 25º C de máxima con casi cero lluvia (1,0 mm).
Calorías consumidas acumuladas: 9679
Altura acumulada: 3659

Pasamos de una isla con más de un millón de habitantes a otra con solo 6000 y bastante más salvaje.

Otro despertar complicado pero por lo menos no hizo falta acomodar el cuerpo.

Llegamos bien temprano al aeropuerto y los mostradores estaban cerrados. Tuvimos que esperar una media hora para que abrieran y dado que el avión era muy pequeño, nos aseguraban una sola pieza de equipaje y la segunda iría en el vuelo siguiente.

De más está decir que todos optamos por la caja de la bici en la que metimos toda la ropa para el día.

Nuevamente sufrí mientras TSA me revisaba la caja.

El vuelo fue tranquilo pero durante el aterrizaje se sentía el fuerte viento.

Grata sorpresa me llevé cuando vi que tanto la caja de la bici como mi segunda pieza habían viajado conmigo.

10 a 15 minutos para organizarnos. La tripulación iría a la llegada de la natación y nosotros obviamente a la playa de la largada.

En el bus, mientras observábamos el paisaje inhóspito, ventoso y desierto, hacíamos bromas pero creo que eran para disimular el nerviosismo que nos generaba el desafío.

Tercer Ironman consecutivo con poco descanso y en condiciones bestiales. A eso vinimos no? Jajajaajaj!

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Nos había informado Jason que había mucha corriente a favor. Tanto es así que el año anterior, Rich Roll hizo la distancia en poco más de media hora y Jason en una.

Lo que no nos dijo era que había un lindo oleaje, que pegaba de costado y que te sacudía.

Nos cambiamos y nos dirigimos a la playa en donde nos invitaron a hacer un círculo y un nativo elevó una plegaria.

Jason nos dio un par de indicaciones de hacia donde ir o qué puntos tomar como referencia. Señaló unas casas y dijo que teníamos que salir en el lugar que viéramos a la gente.

También hizo mención a las condiciones brutales que íbamos a tener que afrontar.

La natación fue una coctelera. Como íbamos en forma paralela a la costa las olas nos pegaban de costado y nos hacían corregir el curso. Una sensación extraña.

Debo tener algún repelente natural contra kayaks porque otra vez nadé solo.

Era difícil calcular la velocidad no solo por la corriente sino por el embate de las olas que además dificultaban el llevar una línea recta. El Garmin se volvía loco y no paraba de vibrar indicando que perdía la señal del satélite.

A lo lejos diviso una persona y nado cruzando la rompiente para salir del agua. Cuando me estoy acercando me hace señas y me dice que era más allá. Casi lo mato. Volver a entrar, pasar la rompiente, etc. Ustedes entienden…

Finalmente llego a destino y salgo. Nos quedaba una larga caminata hacia donde estaban los autos que luego nos llevarían a la T1 en donde nos estaban armando las bicis.

En la larga caminata lo cruzo al tipo que estaba mal ubicado y le hago mención al tema. Pide disculpas y en broma me dice que además de sacar fotos, estaba ahí para que lo odien.

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Estuvimos un rato ahí mientras nos distribuíamos los autos y las tripulaciones hasta que partimos hasta T1. Deben haber sido unos 15 minutos en auto, una linda trepada que por suerte no tuvimos que hacer sobre la bicicleta.

T1 nos llevó 44 minutos!!!!

En el video se aprecia el viento que “disfrutamos”.

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Desde T1 largábamos hacia la derecha siguiendo un poquito más de un kilómetro hasta el retome y luego a enfrentar el viento!

Para variar, perdí a Josef enseguida. Qué fuerte que anda en la bici!!

Qué cambio al dar la vuelta en el retome! Parecía que estábamos recibiendo una trompada.

Este primer tramo, además del viento en contra, nos ofrecía unas lindas trepadas como para hacerlo bien sabroso…

Creo que a mitad camino hacia Halawa me encontré con Mike Flartey y de ahí en más fue nos fuimos pasando uno a otro. Se escapaba pero a los pocos kilómetros paraba a abastecerse y lo alcanzaba. Al rato me volvía a alcanzar y otra vez se repetía lo anterior. Creo que nos sirvió a ambos para llevar un ritmo algo digno.

Los paisajes en esta isla eran alucinantes. Al estar tan poco poblado era mucho más salvaje. Un hecho curioso es que a pesar de la escasa población, al costado de la única ruta encontrábamos cada 500 metros las tomas de agua para bomberos. Increíble!!

El asfalto estaba casi perfecto. Tal vez alguna pequeña fisura pero nada del otro mundo. Son visionarios. Hacen la ruta, esto facilita que la gente circule y por ende es más probable que se mude o habite la zona.

Olvidé mencionar que mi tripulante en esta isla fue Morgan Christian de Metabender.com, un tipo macanudo. Lo acompañó un tal Rodney quien el año pasado corrió su primera maratón haciéndole el aguante a Jason Lester.

Volviendo a la bici, si bien el hecho de ir con Mike ayudaba, por el otro lado la molestia que arrastraba en el glúteo se iba acentuando y tomaba forma de ampolla. Muy pero muy molesta, transformándose en dolorosa.

A medida que nos acercábamos hacia el extremo este de la isla, las vistas eran cada vez más espectaculares.

Nos faltaba una gran trepada infernal de unos 8km pero el deleite para los ojos era tan grande que lo hacía soportable. Paramos a reabastecernos antes de encararla y Mike salió antes mientras yo me ponía un ungüento para tratar de calmar el dolor de la ampolla.

Josef venía muy sólido, lo crucé ya volviendo y yo todavía no había empezado a trepar.

Si miran en el gráfico de abajo, es la que está cerca del kilómetro 60. Interesante no? Bueno, llegar hasta la base me demandó 3 horas (para 60 km!!!).En el mapa si quieren, hagan clic en donde dice “Aerial” y van a tener una mejor imagen de la isla.

40 minutos para llegar hasta el mojón de la milla 25. Sí, 40 minutos para 8 km…

Mike me esperaba arriba. Encaramos la bajada con mucho cuidado porque el suelo estaba húmedo. Le dije que fuera primero, no era bueno ir juntos.

Me costó bastante conseguir un equilibrio entre apreciar el paisaje y bajar con cuidado. Logré ambos. La vista valía la pena.

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Tanto desde la parada previa a la subida como en toda la trepada y la bajada, se apreciaba una gran roca en el medio del agua y me la apropié.

Luego del descenso me detuve unos minutos en la base y les dije a todos que eran mis testigos y que reclamaba esa roca como mía. Que de ahora en más pasaba a llamarse Juan’s Rock y que por favor incluyeran el nombre en los mapas. Todos se rieron excepto Rodney que es de ascendencia Hawaiana y me miraba como diciendo “otro blanquito que se quiere quedar con lo nuestro”.

Estaban pendientes más de 100 km y la ampolla molestaba. Al menos 40 km iban a ser con viento a favor.

Largamos con Mike para repetir el esquema anterior pero pasados unos 10 km se acentuó una molestia que tenía en la rodilla y tuvo que bajar el ritmo.

Por mi lado, venía demasiado molesto y la alternativa que se le ocurrió a Morgan fue la de cambiar la inclinación del asiento para que apuntara unos grados para arriba, quitando de esta manera presión al glúteo.

Costó un poco acomodarse, se imaginarán en donde estaba la presión ahora, pero funcionó.

Sentía el cansancio y la falta de sueño. El no tener el viento de frente ayudaba pero no alcanzaba.

Tenía que ir exactamente hasta el mismo retome que habíamos tomado al iniciar el circuito pero para ello ahora teníamos una importante trepada alrededor del km 110. La única ventaja relativa era el viento. Por suerte no llovió aunque estaba muy nublado.

Un parto! Por momentos la velocidad estuvo por debajo de los 10 km/h. Paciencia.

En un determinado momento, si no me equivoco fue allá por el km 125, tuve que parar porque me resultaba intolerable el ardor en la planta de los pies. La sensación era la misma que había tenido cuando corrí Furnace Creek. Se siente fuego y no hay forma de eliminarlo.

Me detuve unos minutos y sentado en la parte trasera del auto, estuve un rato masajeando los pies. Justo pasaron los La Caña Brothers y me pescaron “in fraganti”.

Otra vez sobre la bici fui luchando y alcancé el retome. Faltaban solo 40 km y con viento de frente…

Quería llegar!!!! Se me hizo de goma, interminable.

En los últimos kilómetros veo que tanto el Team Nike como Josef y Christian ya estaban corriendo.

Llegué al hotel en donde estaba la T2 pero faltaban kilómetros. Fui y volví un par de veces hasta llegar a los malditos 180.

Dejé la bici. Había ayuda pero pedí que no la guarden en la caja.

Comencé a correr y fue en ese momento cuando sentí que Epic5 era alcanzable. Antes de eso no lo consideraba imposible pero sí muy difícil. Fue un momento único y altamente motivador.

No tenía mucha idea de para donde ir y mi tripulación no tenía claro en donde era exactamente el retome.

Les dije que no se preocuparan, haría 7 km hacia el oeste y vuelta hasta el hotel. Después 14 para el este y solo 14 para terminar!

Hubo un cambio en la tripulación, Rodney se bajó y subió Tim Vandehey. Es el ghost writer/co-autor del libro de Jason Lester y también del libro de Macca, I am here to win. Un lujo!

Nos acompañó durante la previa, la carrera y el después para recopilar material y escribir un libro que probablemente se llame Epic y trate sobre los atletas de endurance.

Los primeros kilómetros los pude hacer con algo de luz pero la noche cayó enseguida. A mitad de camino del primer retome pasa Jason que estaba en sus últimos 10 km de bici.

Más adelante lo crucé a Christian que venía con pacer de lujo, Ian Adamson. Calculé que me estaba llevando entre 8 y 9 km. Me propuse acortar esa distancia. Era un buen incentivo para seguir corriendo.

Alcancé el retome y crucé de mano para ir siempre con los autos de frente. Ya estaba oscuro y podía ser peligroso, sobretodo los primeros kilómetros que eran por una zona poblada y con más tráfico.

A mitad camino del hotel veo que por la mano contraria pasaba Rodney y me llamó la atención porque supuestamente le iba a hacer de pacer a Jason.

Un rato después veo un corredor que aparentaba ser Jason. El diablito en mi hombro izquierdo hizo que me llamara la atención porque lo tenía a aproximadamente a unos 5 km detrás de mí y el corre más lento que yo. No me daban los tiempos a menos que se hubiera bajado de la bici al llegar al hotel en vez de hacer los km extra que faltaban para completar los 180.

Por otro lado, el angelito en el hombro derecho me decía que no podía ser. Conozco poco a Jason pero si de algo estoy seguro es de que no va a cortar distancia ni tomar ventajas. No él con todo lo que vivió y lo que quiere demostrar a pesar de su limitación física.

Unos kilómetros más tarde gana el angelito cuando cruzo al Jason “verdadero”.

Un rato más y paso por la puerta del hotel. kilómetro14, un tercio adentro, vamos todavía! Me sentía muy entero y la motivación era clara: antes llego, más duermo.

Sigo corriendo y Morgan me dice, “creo que Josef ya terminó”
Le respondo, “si es así me alegro por él porque ya estará durmiendo pero no me dan los tiempos”.

Un rato después, cuando me estaría faltando entre 4 y 5 kilómetros para terminar el segundo tercio, lo veo venir a Josef. Cruzamos palabras de aliento y al igual que yo, la única motivación era llegar cuanto antes para dormir más. Fue gracioso ver que los dos pensábamos lo mismo.

Sigo corriendo, la ruta estaba casi desierta. Cada tanto venía un auto que al ver la pequeña luz de nuestra linterna, frenaba o desaceleraba abruptamente ante la sorpresa.

Como mis ojos estaban acostumbrados a la oscuridad, podía ver todas las figuras que formaban los árboles y las palmeras en ambos lados de la ruta. Muy lindo espectáculo. Debe haber sido una de las veces que más disfruté corriendo de noche.

Cada tanto se escuchaba a algún animal cuando se escabullía entre ellos, sobresaltado por mi paso.

Faltaban todavía unos kilómetros para llegar al retome del kilómetro 28 y los cruzo a Christian y a Ian. Si le había descontado algo, eran unos pocos metros, no más. Nos pegamos un grito y seguimos.

Finalmente llego al retome, nos estaba esperando Tim con las balizas encendidas y nos contó que habían parado un par de vehículos preguntándole si necesitaba algo. Muy buena onda.

Paré unos minutos para elongar. Las piernas lo pedían a gritos. Solo faltaban 14 km, más no se podía pedir. Una noche increíble, en un lugar increíble, acompañado de gente excelente y haciendo lo que más me gusta. Solo faltaba mi familia pero a veces todo no se puede.

Ningún detalle destacable para este tramo. Tuve que hacer una escala técnica y no tenía con qué limpiarme, jajajaj. Por suerte a último momento apareció y lo pude hacer dignamente.

De ahí en más me acompañó Morgan corriendo a mi lado. Charlamos de todo, es un gran tipo.

Lindo momento cuando solo faltaban 9 km. Pasábamos a un solo dígito. Vamos!!!

Sentía el cansancio por un lado pero por el otro sabía que ya lo tenía y que no podía aflojar si quería dormir una hora extra. La necesitaba y mucho.

Fuimos descontando la distancia y finalmente llegamos. Tercer Ironman adentro!
Tim y Morgan estaban también muy cansados.

Llegué y descansé unos escasos minutos. Le di una mano a Morgan para descargar mis cosas del auto y me puse a desarmar la bici. El mecánico se tomó muy a pecho lo de no tocarla y se limitó a mirar como la guardaba…

Listo. Pasó Rebecca y me llevó en el auto hasta mi bungalow que si bien estaba cerca, yo no estaba como para hacer esos 150 metros llevando todo el equipaje.

Pasé por el restaurant en donde habían dejado comida para nosotros. Lo que vi no me gustó por lo que volví a la habitación, me duché y a me fui a dormir. Había sido otro largo día.
Sigue..



Epic5 – Tercera parte

24 05 2011

Día 1 – Kauai

Datos al empezar el día:

Distancia acumulada: Nado: 0 km, Bici: 0 km, Corrida: 0 km
Horas de sueño: 6
Sueño acumulado: 6 horas
Clima : 21º C de mínima y 27º C de máxima con lluvias.
Calorías consumidas:0
Calorías acumuladas:0
Altura: 0
Altura acumulada: 0

Llegó la hora!!! La largada estaba programada para las 3AM por lo que nos levantamos una hora antes. El día anterior se habían llevado las cajas de las bicis pero faltaba el resto del equipaje.

Desayuno junto a Josef y escala obligada en el baño.

Bajo y me presentan a mi tripulación a cargo de Lisa Kaili y Michelle Lizama. Compartía el auto con el Team Nike y estaban bastante apretados. Por suerte después nos separaron, no tenía sentido ya que ellas al hacer postas iban más rápido y el auto no podía estar yendo y viniendo para abastecernos a los dos.

Había llovido muy fuerte durante la noche y eso generó un cambio de planes. En vez de nadar en la playa cercana (la misma en donde corrimos con Josef), nos iban a llevar en auto hasta el mojón de la milla 25 y de ahí se largaba hacia Lihue en donde había otra playa.

El mar estaba muy revuelto y aparentemente había amenaza de “big fish”, forma cariñosa o curiosa para referirse a los tiburones….

Este cambio provocó que la largada se corriera a las 3:30. Con Josef puteábamos porque nos estaban sacando media hora de sueño.

El mojón de la milla 25 era el medio de la nada. La ruta estaba desierta y el cielo cubierto.

Tuvimos que esperar unos minutos más a que viniera el religioso quien parte en inglés y parte en hawaiano hizo la bendición.

Sin mediar agua va, Jason dijo: Vamos! Y empezó a correr.

Habíamos quedado con Josef en correr juntos pero ya saben cómo son estas cosas. Empecé a correr de manera conservadora, uno está fresquito y tiene ganas de ir más rápido de lo que debe, sobretodo teniendo en cuenta todo lo que había por delante.

Enseguida se pone a mi lado Kelly McKean, una de chicas del Tema Nike. Te molesta hablar mientras corremos? Ningún problema le dije.

El ritmo era bueno y me preocupaba pasarme. Había fijado como objetivo hacer la maratón entre 3 horas 45 y 4 horas. Si iba más rápido lo iba a pagar después.

Se sucedían las subidas y bajadas. Cada tanto pasaba un auto que al ver a descerebrados corriendo hacia su dirección, aminoraban la marcha.

Me imagino la cara que habrán puesto al ver gente con linterna en la cabeza corriendo a las 4 de la mañana!!!! Jajajaaj!

La temperatura estaba bien. El viento venía de espaldas. La tripulación paraba seguido para darnos hidratación.

Escuchaba detrás de mí las voces de Josef, Christian y Jason. Me daba cuenta además si estaban cerca o lejos por la cercanía sus respectivas tripulaciones que luego de abastecerlos se adelantaban para parar y esperarlos.

Incesante ida y vuelta de los dos equipos de filmación. No veo la hora de ver cómo quedó eso.

Sigue todo bien hasta que de golpe Kelly en el kilómetro 12 me dice: Nos vemos!
Eh!? Qué está pasando? Y en eso veo que Patty Smaldone la reemplaza. Cagamos!!!
Ahora me va a llevar volando. Tranquilo Juan, medite!

En Kapaa lo alcanzo a Chet que había largado antes.

Fuimos juntos o casi ya que ella iba unos 2 metros por delante. Seguimos así hasta que pasando unos kilómetros la marca de la marca de la media maratón (que hice en 1:56 aproximadamente) vuelven a cambiar.

Ya no la pude seguir porque Kelly levantó el ritmo y se me fue. Ahora solo a tratar de mantener el ritmo. Estaba amaneciendo.

A mi izquierda veía el mar y estaba muy, muy picado. El cielo nublado y en cualquier momento se largaba a llover.

En todo este tramo tenía esperanzas de que Josef me alcanzara para que fuera más ameno pero no se dio.

Hubo un tramo muy peligroso con lluvia copiosa y bordeando la ruta. Los autos pasaban muy cerca y por más que iba hiper atento y enfrentando al tráfico, el spray que levantaban limitaba la visión, tanto de ellos como la mía. Incluso hacía difícil que mi tripulación me abasteciera por lo que opté por cruzar la calle cada vez que los veía.

En una de las paradas Michelle me dice que había cambio de planes y que nos dirigíamos a la playa. Eran las dos opciones: playa o pileta.

Los últimos 5 km fueron con interesantes subidas y en otra de las paradas me dice que la playa estaba imposible. Que corriera una milla más para terminar y ella me llevaba en el auto hasta la pileta. Cosa de locos!!

Finalmente y a lo lejos veo que para el auto, yo venía midiendo con el Garmin y pintaba que me iban a alargar la distancia. En esa instancia, no dan ganas de hacer metros de más.

Termino en 4:02 y a la pileta. Un trayecto de casi 3 km. Cuando llego voy rápido al vestuario a cambiarme y en el momento en que estoy a punto de entrar a nadar me dicen: parece que vamos para la playa. Ni loco le dije, ya estoy acá y me zambullí. Parce tonto pero los minutos se iban como agua entre las manos y representaban menos descanso nocturno. Ya me veía perdiendo 10 minutos más para llegar a la playa y una vez allí más deliberaciones para ver qué hacíamos.

Michelle del Team Nike hacía rato que estaba nadando y parecía que tenía un motor fuera de borda. Envidiable su velocidad y destreza en el agua. No en vano cruzó el Canal de la Mancha. Obviamente y como buena purista, nadaba sin neopreno.

Yo me lo puse igual aunque el guardavidas me dijo que el agua estaba tibia. No estaba para regalar más tiempo.

Me dijo también que eran 40 idas con sus respectivas vueltas, lo que me desconcertó un poco. Qué distancia rara que tiene esta pileta me dije.

Muy agradable la temperatura del agua, el neoprene no molestó ni dio calor.

De a poco fueron llegando el resto de los corredores y los equipos de filmación. Ian Adamson filmaba desde abajo del agua. Van a salir muy buenas tomas.

Me enteré más tarde que hubo una discusión entre Kirk Montgomery y Jason porque el primero insistía en que nadáramos en la playa para tener mejores tomas pero Jason priorizó nuestra seguridad.

Cada tanto Michelle, no la nadadora sino mi tripulante, me consultaba porque vuelta iba para confirmar. Siempre coincidíamos. Asomo la cabeza en la 39 y le digo, me falta una y ya estoy. No, no, salí que ya estás! Hiciste una de más.

Me dio bronca pero ya estaba. Paciencia.

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Entre las paradas para tomar y comer más los metros de más, tardé 1:18. Desastre!!

Salgo rápido, me dirijo al vestuario para ducharme mientras voy entrando la panza porque me sigue una cámara, jajaaja!

Se traba el Garmin y lo reinicio.

Teníamos que hacer 45 km desde la pileta hasta Waimea. La ida resultó bastante amena, me sentía contento sobre la bici. Ya faltaba menos para terminar el primer día. O al menos eso parecía…

Se sucedían las “rolling hills” pero con preponderancia de las favorables. El viento igual, por momentos de cola, por momentos de costado pero no molestaba.

1 hora 30 para llegar al retome. Era lógico pero se había acabado la fiesta.

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Lo que siguió fue impresionante. Mucha trepada y TODO el viento en contra!!

La velocidad promedio era un chiste y para colmo me dolían las piernas.

Aproximadamente en el km 60 me alcanza Josef. Lo sigo unos metros pero la bici es su fuerte y no tengo nada que hacer. Se me va.

Al rato pasa su tripulación y Suli me alcanza ibuprofeno. Iba a pasar un larguísimo rato hasta que hiciera efecto.

La vuelta se me hizo eterna y la sufrí mucho. Por momentos, en las trepadas, la velocidad era de 10/12 km/h. Un tortura!!!

Faltando unos 10 km para terminar esta primera vuelta, me pasa Christian.

Con paciencia llego al retome en la pileta. Christian me estaba esperando.

Por suerte había pocos semáforos. Teníamos que respetarlos y parar en todos. Alguno de ellos en la mitad de una trepada…

Estos segundos 45 km me habían demandado 2 horas 10 minutos!!! Y todavía faltaba una vuelta! Qué paliza!!

Otra vez rumbo a Waimea. Esta vez la distancia me demandó 1 hora 50. El dolor de piernas empezó a ceder pero el cansancio y un poco el jetlag se hacían sentir.

No recuerdo demasiadas cosas de esta segunda vuelta más que quería llegar!!! Disfruté bastante de la vista en Waimea. Se veía a lo lejos la isla de Niihau.

Esta vez el retome estaba un poco antes y me llamó la atención. Pero estaba bien ya que la línea de llegada no estaba en la pileta sino en el aeropuerto.

Demoré 1:50 a Waimea y traté de disfrutarlo sabiendo que lo que venía iba a ser durísimo.

Y lo fue. Un parto!!! El viento no aflojó en lo más mínimo, y hasta diría que se sintió más fuerte. Obviamente esa sensación era fruto del cansancio.

Durísimo pero eso era lo que habíamos venido a buscar no?

Me armé nuevamente de paciencia y gracias a que el dolor había casi desaparecido, fui poco a poco descontando los 45 km que me separaban de la meta. La tarea me demandó 2 horas 15. Unos 5 minutos más que la primera vez.

Llegando a la pileta perdí a mi tripulación y no sabía para qué lado agarrar. Traté de ubicarla con el celular pero no hubo caso. Por suerte la vi a lo lejos, haciéndome señas y la seguí.

La línea de llegada estaba en el parking del aeropuerto. Dantesco espectáculo. Atletas tirados en el piso descansando. Otros desarmando las bicicletas ayudados por su tripulación.

Teníamos un poco más de dos hora para tomar el avión a Honolulu.

Lo único que odio de las carreras es armar y desarmar la bici. Había gente que lo hacía por uno pero preferí recibir solo ayuda y terminar yo el trabajo. Una bici mal acomodada era garantía de rotura.

De Buenos Aires a Hawaii la caja de la bici llegó intacta. TSA no la revisó pero eso ya era historia. En cada vuelo tuvimos que sufrir viendo como TSA habría cada una de las cajas. Me quedé a presenciarlo porque el tipo no se daba cuenta de cómo cerrarla y sin tocar, le tuve que decir como hacerlo. Suerte que me quedé.

Vuelo sin sobresaltos pero en Honolulu la cosa estuvo un poco desorganizada y no había nadie esperándonos.

Josef fue el más inteligente y enseguida tomó un taxi al hotel. Se ganó con esto un par de horas extra de sueño.

Yo me quedé esperando una solución, que no llegaba. Finalmente nos repartimos con el Team Nike y me fui en auto con Iam Adamson, Leah Garcia y Kirk Montgomery.

Hago el check-in, subo a la habitación y no se podía respirar del olor a cigarrillo. Como ex fumador lo siento más.

Bajé a quejarme y me dijeron que el hotel era no fumador. Empecé a discutir y finalmente logré que me dieran otra pero a todo esto ya había perdido otra hora de sueño.

Faltaba armar la bici!!!

Al final me fui a dormir cerca de las 12 … Había sido un día largo.
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Sigue…