Epic5 – Video RedBull – Capítulo 5

30 06 2011



¿Nacidos para correr?

24 06 2011

Muchas gracias a Rafa Alvarez que me pasó este video TED en donde Chris McDougall, autor del libro Born to Run, nos explica cuál es el diferencial que como humanos tenemos sobre las demás especies animales.

No tiene desperdicio!!!



Epic5 – Video RedBull – Capítulo 4

23 06 2011



Próxima escala: Ironman Austria!

22 06 2011

No falta nada y ya quiero estar ahí. Este video me hace entrar en clima. Pinta espectacular!
El cuerpo acompañará?

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Epic5 – Quinta parte

20 06 2011

Día 3 – Molokai

Datos al empezar el día:

Distancia acumulada: Nado: 7,8 km, Bici: 360 km, Corrida: 84 km
Horas de sueño: 4
Sueño acumulado: 14 horas
Clima : 21º C de mínima y 25º C de máxima con casi cero lluvia (1,0 mm).
Calorías consumidas acumuladas: 9679
Altura acumulada: 3659

Pasamos de una isla con más de un millón de habitantes a otra con solo 6000 y bastante más salvaje.

Otro despertar complicado pero por lo menos no hizo falta acomodar el cuerpo.

Llegamos bien temprano al aeropuerto y los mostradores estaban cerrados. Tuvimos que esperar una media hora para que abrieran y dado que el avión era muy pequeño, nos aseguraban una sola pieza de equipaje y la segunda iría en el vuelo siguiente.

De más está decir que todos optamos por la caja de la bici en la que metimos toda la ropa para el día.

Nuevamente sufrí mientras TSA me revisaba la caja.

El vuelo fue tranquilo pero durante el aterrizaje se sentía el fuerte viento.

Grata sorpresa me llevé cuando vi que tanto la caja de la bici como mi segunda pieza habían viajado conmigo.

10 a 15 minutos para organizarnos. La tripulación iría a la llegada de la natación y nosotros obviamente a la playa de la largada.

En el bus, mientras observábamos el paisaje inhóspito, ventoso y desierto, hacíamos bromas pero creo que eran para disimular el nerviosismo que nos generaba el desafío.

Tercer Ironman consecutivo con poco descanso y en condiciones bestiales. A eso vinimos no? Jajajaajaj!

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Nos había informado Jason que había mucha corriente a favor. Tanto es así que el año anterior, Rich Roll hizo la distancia en poco más de media hora y Jason en una.

Lo que no nos dijo era que había un lindo oleaje, que pegaba de costado y que te sacudía.

Nos cambiamos y nos dirigimos a la playa en donde nos invitaron a hacer un círculo y un nativo elevó una plegaria.

Jason nos dio un par de indicaciones de hacia donde ir o qué puntos tomar como referencia. Señaló unas casas y dijo que teníamos que salir en el lugar que viéramos a la gente.

También hizo mención a las condiciones brutales que íbamos a tener que afrontar.

La natación fue una coctelera. Como íbamos en forma paralela a la costa las olas nos pegaban de costado y nos hacían corregir el curso. Una sensación extraña.

Debo tener algún repelente natural contra kayaks porque otra vez nadé solo.

Era difícil calcular la velocidad no solo por la corriente sino por el embate de las olas que además dificultaban el llevar una línea recta. El Garmin se volvía loco y no paraba de vibrar indicando que perdía la señal del satélite.

A lo lejos diviso una persona y nado cruzando la rompiente para salir del agua. Cuando me estoy acercando me hace señas y me dice que era más allá. Casi lo mato. Volver a entrar, pasar la rompiente, etc. Ustedes entienden…

Finalmente llego a destino y salgo. Nos quedaba una larga caminata hacia donde estaban los autos que luego nos llevarían a la T1 en donde nos estaban armando las bicis.

En la larga caminata lo cruzo al tipo que estaba mal ubicado y le hago mención al tema. Pide disculpas y en broma me dice que además de sacar fotos, estaba ahí para que lo odien.

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Estuvimos un rato ahí mientras nos distribuíamos los autos y las tripulaciones hasta que partimos hasta T1. Deben haber sido unos 15 minutos en auto, una linda trepada que por suerte no tuvimos que hacer sobre la bicicleta.

T1 nos llevó 44 minutos!!!!

En el video se aprecia el viento que “disfrutamos”.

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Desde T1 largábamos hacia la derecha siguiendo un poquito más de un kilómetro hasta el retome y luego a enfrentar el viento!

Para variar, perdí a Josef enseguida. Qué fuerte que anda en la bici!!

Qué cambio al dar la vuelta en el retome! Parecía que estábamos recibiendo una trompada.

Este primer tramo, además del viento en contra, nos ofrecía unas lindas trepadas como para hacerlo bien sabroso…

Creo que a mitad camino hacia Halawa me encontré con Mike Flartey y de ahí en más fue nos fuimos pasando uno a otro. Se escapaba pero a los pocos kilómetros paraba a abastecerse y lo alcanzaba. Al rato me volvía a alcanzar y otra vez se repetía lo anterior. Creo que nos sirvió a ambos para llevar un ritmo algo digno.

Los paisajes en esta isla eran alucinantes. Al estar tan poco poblado era mucho más salvaje. Un hecho curioso es que a pesar de la escasa población, al costado de la única ruta encontrábamos cada 500 metros las tomas de agua para bomberos. Increíble!!

El asfalto estaba casi perfecto. Tal vez alguna pequeña fisura pero nada del otro mundo. Son visionarios. Hacen la ruta, esto facilita que la gente circule y por ende es más probable que se mude o habite la zona.

Olvidé mencionar que mi tripulante en esta isla fue Morgan Christian de Metabender.com, un tipo macanudo. Lo acompañó un tal Rodney quien el año pasado corrió su primera maratón haciéndole el aguante a Jason Lester.

Volviendo a la bici, si bien el hecho de ir con Mike ayudaba, por el otro lado la molestia que arrastraba en el glúteo se iba acentuando y tomaba forma de ampolla. Muy pero muy molesta, transformándose en dolorosa.

A medida que nos acercábamos hacia el extremo este de la isla, las vistas eran cada vez más espectaculares.

Nos faltaba una gran trepada infernal de unos 8km pero el deleite para los ojos era tan grande que lo hacía soportable. Paramos a reabastecernos antes de encararla y Mike salió antes mientras yo me ponía un ungüento para tratar de calmar el dolor de la ampolla.

Josef venía muy sólido, lo crucé ya volviendo y yo todavía no había empezado a trepar.

Si miran en el gráfico de abajo, es la que está cerca del kilómetro 60. Interesante no? Bueno, llegar hasta la base me demandó 3 horas (para 60 km!!!).En el mapa si quieren, hagan clic en donde dice “Aerial” y van a tener una mejor imagen de la isla.

40 minutos para llegar hasta el mojón de la milla 25. Sí, 40 minutos para 8 km…

Mike me esperaba arriba. Encaramos la bajada con mucho cuidado porque el suelo estaba húmedo. Le dije que fuera primero, no era bueno ir juntos.

Me costó bastante conseguir un equilibrio entre apreciar el paisaje y bajar con cuidado. Logré ambos. La vista valía la pena.

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Tanto desde la parada previa a la subida como en toda la trepada y la bajada, se apreciaba una gran roca en el medio del agua y me la apropié.

Luego del descenso me detuve unos minutos en la base y les dije a todos que eran mis testigos y que reclamaba esa roca como mía. Que de ahora en más pasaba a llamarse Juan’s Rock y que por favor incluyeran el nombre en los mapas. Todos se rieron excepto Rodney que es de ascendencia Hawaiana y me miraba como diciendo “otro blanquito que se quiere quedar con lo nuestro”.

Estaban pendientes más de 100 km y la ampolla molestaba. Al menos 40 km iban a ser con viento a favor.

Largamos con Mike para repetir el esquema anterior pero pasados unos 10 km se acentuó una molestia que tenía en la rodilla y tuvo que bajar el ritmo.

Por mi lado, venía demasiado molesto y la alternativa que se le ocurrió a Morgan fue la de cambiar la inclinación del asiento para que apuntara unos grados para arriba, quitando de esta manera presión al glúteo.

Costó un poco acomodarse, se imaginarán en donde estaba la presión ahora, pero funcionó.

Sentía el cansancio y la falta de sueño. El no tener el viento de frente ayudaba pero no alcanzaba.

Tenía que ir exactamente hasta el mismo retome que habíamos tomado al iniciar el circuito pero para ello ahora teníamos una importante trepada alrededor del km 110. La única ventaja relativa era el viento. Por suerte no llovió aunque estaba muy nublado.

Un parto! Por momentos la velocidad estuvo por debajo de los 10 km/h. Paciencia.

En un determinado momento, si no me equivoco fue allá por el km 125, tuve que parar porque me resultaba intolerable el ardor en la planta de los pies. La sensación era la misma que había tenido cuando corrí Furnace Creek. Se siente fuego y no hay forma de eliminarlo.

Me detuve unos minutos y sentado en la parte trasera del auto, estuve un rato masajeando los pies. Justo pasaron los La Caña Brothers y me pescaron “in fraganti”.

Otra vez sobre la bici fui luchando y alcancé el retome. Faltaban solo 40 km y con viento de frente…

Quería llegar!!!! Se me hizo de goma, interminable.

En los últimos kilómetros veo que tanto el Team Nike como Josef y Christian ya estaban corriendo.

Llegué al hotel en donde estaba la T2 pero faltaban kilómetros. Fui y volví un par de veces hasta llegar a los malditos 180.

Dejé la bici. Había ayuda pero pedí que no la guarden en la caja.

Comencé a correr y fue en ese momento cuando sentí que Epic5 era alcanzable. Antes de eso no lo consideraba imposible pero sí muy difícil. Fue un momento único y altamente motivador.

No tenía mucha idea de para donde ir y mi tripulación no tenía claro en donde era exactamente el retome.

Les dije que no se preocuparan, haría 7 km hacia el oeste y vuelta hasta el hotel. Después 14 para el este y solo 14 para terminar!

Hubo un cambio en la tripulación, Rodney se bajó y subió Tim Vandehey. Es el ghost writer/co-autor del libro de Jason Lester y también del libro de Macca, I am here to win. Un lujo!

Nos acompañó durante la previa, la carrera y el después para recopilar material y escribir un libro que probablemente se llame Epic y trate sobre los atletas de endurance.

Los primeros kilómetros los pude hacer con algo de luz pero la noche cayó enseguida. A mitad de camino del primer retome pasa Jason que estaba en sus últimos 10 km de bici.

Más adelante lo crucé a Christian que venía con pacer de lujo, Ian Adamson. Calculé que me estaba llevando entre 8 y 9 km. Me propuse acortar esa distancia. Era un buen incentivo para seguir corriendo.

Alcancé el retome y crucé de mano para ir siempre con los autos de frente. Ya estaba oscuro y podía ser peligroso, sobretodo los primeros kilómetros que eran por una zona poblada y con más tráfico.

A mitad camino del hotel veo que por la mano contraria pasaba Rodney y me llamó la atención porque supuestamente le iba a hacer de pacer a Jason.

Un rato después veo un corredor que aparentaba ser Jason. El diablito en mi hombro izquierdo hizo que me llamara la atención porque lo tenía a aproximadamente a unos 5 km detrás de mí y el corre más lento que yo. No me daban los tiempos a menos que se hubiera bajado de la bici al llegar al hotel en vez de hacer los km extra que faltaban para completar los 180.

Por otro lado, el angelito en el hombro derecho me decía que no podía ser. Conozco poco a Jason pero si de algo estoy seguro es de que no va a cortar distancia ni tomar ventajas. No él con todo lo que vivió y lo que quiere demostrar a pesar de su limitación física.

Unos kilómetros más tarde gana el angelito cuando cruzo al Jason “verdadero”.

Un rato más y paso por la puerta del hotel. kilómetro14, un tercio adentro, vamos todavía! Me sentía muy entero y la motivación era clara: antes llego, más duermo.

Sigo corriendo y Morgan me dice, “creo que Josef ya terminó”
Le respondo, “si es así me alegro por él porque ya estará durmiendo pero no me dan los tiempos”.

Un rato después, cuando me estaría faltando entre 4 y 5 kilómetros para terminar el segundo tercio, lo veo venir a Josef. Cruzamos palabras de aliento y al igual que yo, la única motivación era llegar cuanto antes para dormir más. Fue gracioso ver que los dos pensábamos lo mismo.

Sigo corriendo, la ruta estaba casi desierta. Cada tanto venía un auto que al ver la pequeña luz de nuestra linterna, frenaba o desaceleraba abruptamente ante la sorpresa.

Como mis ojos estaban acostumbrados a la oscuridad, podía ver todas las figuras que formaban los árboles y las palmeras en ambos lados de la ruta. Muy lindo espectáculo. Debe haber sido una de las veces que más disfruté corriendo de noche.

Cada tanto se escuchaba a algún animal cuando se escabullía entre ellos, sobresaltado por mi paso.

Faltaban todavía unos kilómetros para llegar al retome del kilómetro 28 y los cruzo a Christian y a Ian. Si le había descontado algo, eran unos pocos metros, no más. Nos pegamos un grito y seguimos.

Finalmente llego al retome, nos estaba esperando Tim con las balizas encendidas y nos contó que habían parado un par de vehículos preguntándole si necesitaba algo. Muy buena onda.

Paré unos minutos para elongar. Las piernas lo pedían a gritos. Solo faltaban 14 km, más no se podía pedir. Una noche increíble, en un lugar increíble, acompañado de gente excelente y haciendo lo que más me gusta. Solo faltaba mi familia pero a veces todo no se puede.

Ningún detalle destacable para este tramo. Tuve que hacer una escala técnica y no tenía con qué limpiarme, jajajaj. Por suerte a último momento apareció y lo pude hacer dignamente.

De ahí en más me acompañó Morgan corriendo a mi lado. Charlamos de todo, es un gran tipo.

Lindo momento cuando solo faltaban 9 km. Pasábamos a un solo dígito. Vamos!!!

Sentía el cansancio por un lado pero por el otro sabía que ya lo tenía y que no podía aflojar si quería dormir una hora extra. La necesitaba y mucho.

Fuimos descontando la distancia y finalmente llegamos. Tercer Ironman adentro!
Tim y Morgan estaban también muy cansados.

Llegué y descansé unos escasos minutos. Le di una mano a Morgan para descargar mis cosas del auto y me puse a desarmar la bici. El mecánico se tomó muy a pecho lo de no tocarla y se limitó a mirar como la guardaba…

Listo. Pasó Rebecca y me llevó en el auto hasta mi bungalow que si bien estaba cerca, yo no estaba como para hacer esos 150 metros llevando todo el equipaje.

Pasé por el restaurant en donde habían dejado comida para nosotros. Lo que vi no me gustó por lo que volví a la habitación, me duché y a me fui a dormir. Había sido otro largo día.
Sigue..