Ultraman Canadá 2010 – Tercera Parte

31 08 2010

Día 2

Al estar la llegada cerca de Penticton, fue allí donde dormimos. Mucho más cómodo.

Una buena ducha, comida con la tripulación en un lindo restaurant y a dormir.

La largada estaba programada para las 6, muy cerquita de donde habíamos largado la natación el día anterior.

Me pasaron a buscar 5 y 15 y empezamos a ultimar detalles en función de lo hecho y usado el día anterior.

El lago estaba muy picado y había bastante viento. El día anterior, Mads llegó sobre el límite de horario y por suerte pudo recuperar en la bici pero de haber estado el lago en estas condiciones, otra hubiese sido la historia.

Para evitar accidentes la largada se hacía en parejas cada 2 segundos y los primeros kilómetros eran sin asistencia.

Cuenta regresiva y largamos! Hacía un poquito de frío pero con la adrenalina enseguida entramos en calor.

Los primeros kilómetros pegaditos a la costa del lago iguales a los del circuito de la maratón en el IM.

Venía muy bien hasta que me dí cuenta de un error estúpido. Había puesto al revés el aero drink. Tuve que parar y arreglarlo.

Josef Ajram me había dicho que hiciera tranquilo los primeros 90/95 km porque después se ponía duro. No se equivocó.

Estos kilómetros eran los mismos que había hecho el día anterior antes de la trepada a Richter Pass con la salvedad que una vez que llegábamos ahí teníamos que volver hasta casi el mismo lugar de la llegada del día 1.

Cumplido esto llegábamos al puente que me generó dudas y comenté en la etapa 1. Ahí empezaba otra zona sin asistencia y teníamos que trepar The Wall. Una terrible pared en la que agradecí haber cambiado el piñón porque sino hubiese sido imposible.

Más abajo les pongo el link para que vean lo que marcó el Garmin y ahí se ve claramente lo salvaje que fue la trepada.

Obviamente, por más que te digan que vayas despacio, vas como te sale. No fui como loco pero tampoco tortuga.

Antes de empezar la trepada comí bien para que no me falte energía.

Ruta tranquila, casi no pasaban autos. Muy linda vista pero a sudar la gota gorda.

Trepada con camino viborita. Velocidad lastimosa. Creo que en la peor parte llegué a 7 km/h!!!!

Sobre el final y antes del último repecho se escuchaba a Steve King, una vez más, en el medio de la nada haciendo su relato y realmente motivaba para llegar a la cima.

Lentamente fui cubriendo los metros que faltaban y llegué.

No había llegado a la mitad de la etapa y ya estaba liquidado.

Bajada para compensar todo lo trepado y prepararnos para otro plato fuerte: un falso plano de más de 80 km!!!!

Si no fue lo más duro que hice hasta ahora, le pega en el palo. Te comía la cabeza. El tiempo pasaba muy lentamente, había viento, etc., etc. Duro, duro.

Comparado con el día 2 de Hawaii, éste me resultó más duro. En principio porque hubo viento en prácticamente todo el recorrido y segundo por las trepadas o falsos planos que no terminaban nunca. Además en Hawaii empezamos y terminamos con bajadas por lo que tenemos un bonus de prácticamente 50 km de upa. Acá fue todo pedalear y pedalear. Se sintió.

Para colmo había un lindo rompecabezas sobre el final. A la altura del km 210 ó 220 pasábamos muy cerca de la llegada pero todavía faltaba hacer un ida y vuelta hasta Allison Lake. Me habían dicho que cada tramo era de 15 km pero fue más.

El problema igual empezó a la altura del km 170 o tal vez antes. Empecé a bostezar, iba cabeceando y me estaba quedando dormido.

Son todas manifestaciones del cuerpo para atentar contra la cabeza. Me parece que fue la primera vez que estuve tan cerca de abandonar. Hubiese sido lamentable porque es una espina que no te la sacás más.

Le comenté a mi tripulación y empezaron a hacer paradas más seguidas.

La cabeza me seguía torturando, pensaba en cómo iba a terminar Furnace Creek si acá estaba teniendo problemas para hacer solo la tercera parte de la distancia. Lo mismo pensó mi tripulación, jajajajaaja!.

Seguí igual para adelante y poco a poco (muy poco a poco…) fueron pasando los kilómetros.

Muy fea la parte en la que hay que alejarse de la llegada encarando una subida y a los pocos minutos ves que los primeros están terminando y a uno le falta más de una hora larga. Mortal!

No veía la hora de llegar al retome para que lo predominante fueran las bajadas y no las subidas que me estaban matando.

Me pasaron un par y encima eran minas. Estaba para el cachetazo!

Venía manteniendo el puesto. Era difícil de decir pero tal vez había perdido una o dos posiciones. Quería terminar con la bici, no es lo mío. Quería la ultramaratón para redimirme.

Finalmente llego al ansiado retome. Ahora como los caballos cuando vuelven, estaba más tranquilo. Traté de aprovechar al máximo las bajadas pero no me daban las gambas para pedalear demasiado.

En la vuelta lo veo a Gonzalo que venía golpeado. El año anterior no había podido terminar y estaba jugado.

Un placer llegar. Es cuando te sentís pleno, satisfecho por no haber abandonado.

A la cola para el masaje. Me tocó de nuevo el mismo masajista que me había matado el día anterior. Con la excusa de sacarme el ácido láctico me perforaba las piernas.

Terminado el masaje me quedé esperando a que llegaran los últimos y me enteré que lamentablemente Gonzalo había estado a 4 km de la meta cuando se cumplió el tiempo y fue obligado a abandonar.

Este año por exigencia del seguro, ningún corredor podía estar en el circuito vencido el tiempo.

Un duro golpe. Segundo año sin poder terminar, con lo que eso significa desde todo punto de vista.


Por mi parte fuimos a Princeton que estaba ahí nomás. Un buen baño y a comer. Quedaba poca pierna para los 84 km del día siguiente.

Sigue…



Ultraman Canadá 2010 – Segunda Parte

30 08 2010

Día 1

Aunque se largaba 6:45, me desperté a las 4. Quería tener tiempo para todo y media hora más de sueño no hacía la diferencia. Además había dormido bien del jueves al viernes.

Desayuno en el hotel, pasada por el baño, últimos ajustes y a la largada.

Había quedado con Andrea en encontrarnos a las 6 pero terminé llegando 15 minutos tarde.

Les expliqué a ambas cómo había distribuido las cosas en la camioneta y fui a hacer el check-in. Ahí me enteré que en el kayak iba a remar Tom y no Dean, jajajaa. Bien colgado!

Charla cortita con él, fotitos, última pasada por el baño y a la playa.

Gaita, foto de grupo, palabras de Steve Brown y cuenta regresiva!

El lago estaba hecho un espejo, la temperatura para mí ideal aunque me debe estar fallando el termostato porque varios se quejaron. Gonzalo me contó que salió morado y tenía traje entero. Mike también tuvo frío. Algo no me funciona….

Estaba mentalizado a repetir o a andar cerca de las 3 horas 11 que había demorado en la pileta la última vez que había hecho 10 km.

Durante la primera hora me sentí muy cómodo y aunque no lo necesitaba, paré para un gel y algo de Gatorade.

Hasta ahí venía muy bien siguiendo el kayak desde atrás, guiándome con el timón. Después me costó un poco más.

Se hizo largo llegar a la primera boya que estaba recién en el kilómetro 8. Desde el momento en que se visualizaba, alrededor del km 6 ó 6,5, hubo un poco de corriente en contra pero finalmente llegué.

Quedaban 2 km y me resultaron más lentos de lo esperado. Hubo gente a la que el GPS le dio más distancia.

Nado terminado! Algo menos para hacer. Tardé 15 minutos más de lo pensado.

Antes de largar intenté ponerme el Garmin en la gorra para que marcara bien pero me molestaba y terminé usándolo en la muñeca. Lamentablemente marcó cualquier cosa y por el km 7 perdió señal y nunca más la recuperó.


Transición rápida sin siquiera sentarme. Por suerte no estaba mareado. Rápido a la bici a encarar la trepada.

Estábamos a 10 km de Penticton y engachábamos a esa altura el mismo recorrido que la bici del Ironman Canadá. Por suerte había carteles porque sino hubiese terminado en cualquier lado. Al ser tan pocos no ves al de adelante y en consecuencia tenés que adivinar el camino.

Tom les dio charla a Christie y Andrea que terminaron saliendo tarde y luego me confesaron que creían haberme perdido.

Por mi parte también me preocupé porque recién aparecieron media hora después. Como en el camino me crucé con un siervo escondido entre los arbustos, entré a delirar y pensé que a lo mejor se lo habían tragado.

En los primeros 45 km predominaron las partes planas con alguna que otra trepadita. El camino circulaba por la ruta de los viñedos. Parecía Mendoza.

Muy buena la onda de mi tripulación. Compraron un diccionario inglés-español para tratar de escribir en castellano mi Twitter y además empezaron a ponerle letreros a la camioneta.

Ahora venía la parte buena, Richter Pass, una trepada de más de 10 km interminables!!!

Por suerte la conocía y sabía que cuando parece que termina, todavía falta lo peor, jajaja.

Después venía una sección en donde predominaban las bajadas y muy fuertes durante 15 km. Mucha adrenalina.

Solo podía ir en posición aero durante cortos intervalos de tiempo porque tenía los hombros muy dolidos de la natación.

En todo el circuito fue una constante cruzarnos con pelotones que habían salido a entrenar y obviamente hacían el circuito del Ironman. Lo interesante es que casi todos iban con una camioneta de apoyo.

Ya estaba casi a mitad camino y todavía faltaba la parte más duras. Las gambas me estaban abandonando….

Seguí metiéndole pero costaba. Fueron 30 km con lindos paisajes pero monótonos. Para colmo en un momento tuvimos que hacer una desviación similar a la que exitse en el Ironman y que evidentemente la meten porque sino no le dan los kilómetros. Terriblemente aburrido.

Ahora venía lo bueno, el último gran esfuerzo. Una trepada mortal que por suerte no tuvimos que hacer con sol. Pensamos que estaba nublado pero la delgada capa de nubes resultó ser humo en suspensión producto de un incendio forestal.

Afortunadamente estaba bien alto y no se sentía al respirar.

Casi 30 kilómetros trepando, al principio es un falso plano que de a poco va perdiendo lo plano para transformarse en una lindísima pared.

Prácticamente desde el vamos te quieren convencer diciendo que es lo último, que después es todo bajada pero ese después no llega nunca!!!


Era la tercera vez que hacía esta trepada, las dos anteriores durante el Ironman y no llegás a acostumbrarte. Siempre parece interminable y siempre es igual de dura aunque el clima ayudó.

Tardé más de una hora y cuarto para llegar a la cima…

Ya empieza la bajada me dijeron pero yo no la sentía y la velocidad no me contradecía.

Finalmente empecé a ir rápido. Es la sección donde en 2008 llegué hasta 71 km/h y como estaba con el disco, sufrí mucho en las curvas porque el viento se arremolinaba.

En la edición 2009 no fui tan rápido porque tenía viento en contra.

Alguna trepadita más que a esta altura dolían y ya faltaba muy poco. En vez de ir hacia Penticton, teníamos que doblar hacia la derecha y luego de unos 3 ó 4 km terminábamos la etapa.

Andrea y Christine me esperaban en la línea de llegada pero un poco antes tenía que cruzar un puente y dudé si había que hacerlo o no. Faltaban carteles y si bien lo habían comentado durante el briefing, no tenía demasiada sangre en el cerebro como para acordarme.

Me jugué y seguí de largo, por suerte me salió bien y enseguida apareció un cartel marcando un giro a la izquierda y de ahí 200 metros para llegar.

Qué placer! Día 1 adentro!

Masaje y remojadita en el lago.

Sigue…



Ultraman Canadá 2010 – Primera Parte

27 08 2010

Ya pasó casi un mes desde la carrera y mejor que me ponga a escribir porque sino me voy a olvidar de la mitad de las cosas.

El año pasado poco antes de viajar a correr el Ultraman Hawaii, entré en la web del de Canadá y ví que ya estaba sold-out. Existía la posibilidad de anotarse en lista de espera pero yo no tenía ganas de entrar en esa franela.

Mandé un mail preguntando qué posibilidades tenía y me contestó el organizador, Steve Brown. “Haceme caso, anotate que algo vamos a hacer” me dijo.

Unas semanas después lo encontré en Hawaii. Hay mucho apoyo entre ambas carreras y los organizadores ayudan viajando a una y a otra.

Poco tiempo después me llegó la confirmación. Solo faltaba pagar y me dio la posibilidad de hacerlo en cuotas. Más no podía pedir.

La agenda de carreras para 2010 se seguía cargando: Marathon des Sables en abril, Ironman Niza a fines de junio y el de Frankfurt el domingo siguiente.

Estas dos carreras como entrenamiento para Canadá y las tres para Furnace Creek. Linda paliza!!!!

Tuvimos alguna complicaciones con la tripulación porque yo siempre pido que sea local ya que por un lado me evito pagarles el pasaje y por el otro conocen la zona.

Primero apareció uno de Miami que tenía experiencia y quería ser tripulante para aspirar a que lo dejaran correr en 2011. Todo bien hasta que quedó en claro que quería que le paguen todo.

Steve reformuló y me consiguió a Andrea Kardos, con experiencia como tripulante y también por haber corrido el Ultra en postas. Como parte del equipo también estaba Heather Flaherty que a último momento tuvo que abandonar por cuestiones familiares. Por suerte Andrea trajo a Christine McIvor, una compañera de trabajo. Ya estaba el equipo de tierra completo.

En cuanto al swim escort, hubo también un cambio de último momento y terminé conociéndolo 20 minutos antes de largar.

Tercer año consecutivo de viaje a Penticton donde en 2008 y 2009 corrí el Ironman. Da bronca tener que sacar y pagar la visa cada año. Porqué para USA es por 10 y acá no?

Vuelo eterno gracias a nuestra bendita ubicación geográfica. En la última conexión me lo encuentro a Rick Kent, Tricky Ricky, fotógrafo oficial. Se acordaba de mí por Hawaii.

Antes de subir al avión conozco a Sheila Plemich con una de sus tripulantes. Es fácil reconocerse como atleta con el casco colgando de la mochila.

Vuelo corto y movido. En el aeropuerto estaba Steve King esperando a Rick. Steve es un tipo macanudo, veterano de Badwater y comentarista en los Ultra.

Es gracioso y a la vez motivante encontrarlo en la mitad de la nada, ya sea en las etapas de bici o de la ultramaratón con el micrófono en mano y un parlante relatando que vas pasando y agregando algo de tu CV deportivo. Un campeón!

La van alquilada me esperaba ahí, firmé los papeles y acerqué a Sheila y su tripulación que estaban en mi mismo hotel.

Salí a trotar un rato para aflojar la modorra del viaje.

El jueves a la mañana conocí a Mads Fabricius de Dinamarca. Era su primer Ultra. Estaba buscando una bicicletería porque le habían roto la rueda en el viaje. Fuimos juntos a The Bike Barn donde le recomendé hacer lo mismo que yo; comprar un cassette 12/28. El venía con un 10/23!!!!

Lista la bici volví al hotel en donde se hacía el check-in. Me encontré con varios conocidos. Es lo bueno del Ultraman, mantiene lo que fue el Ironman en sus comienzos. Poca gente y buena onda.

Muy buen kit, más completo que el de Hawaii. Además pude comprar algo de ropa técnica.

Entre los conocidos estuve con Giorgi Alessi, si se acuerdan, corrió Hawaii el año pasado 2 semanas después de haber hecho el Deca Iron en Monterrey. Iba como tripulación de su hermano pero se presentó una vacante y taladró a Jane Bockus hasta que la convenció. Se ganó la tortuga por llegar último.

Esta vez si venía como tripulante. Iba a ayudar a Gonzalo Sánchez, único español, que no hablaba una palabra en inglés.

También me encontré con Mike Le Roux, Ellis Andrews, Sheena Miller, etc.

A las 3 de la tarde nos encontramos con Mads para salir a rodar un rato y charlar. Hicimos una vuelta tranqui pero buena.

Me contó que su primer Ironman había sido Hawaii y entró por la lotería!!!


Tenía muchas dudas y traté de aclarárselas.

A la noche me fui a comer con Giorgio, Gonzalo, su hermana Laura y el resto de la tripulación. Muy graciosa la comida hablando parte en inglés, en español y en italiano con las respectivas traducciones simultáneas.

Viernes a la mañana hice algunas compras y fui al briefing. Ahí recién conocí a mi tripulación. Me cargaba Giorgio diciendo que iba a tener que correr solo.

Contaron todos los detalles de la carrera y de la ruta. Obviamente, después del tercer cruce ya no me acordaba de nada.

Se terminó haciendo bastante largo. Cuando por suerte terminó, nos fuimos a almorzar con Andrea y Christine.

A la tarde terminé de preparar las cosas y de cargar el auto. Estaba todo listo.

Sigue…



Nuevo Garmin Edge 800

26 08 2010

Reafirmando lo escrito el otro día en ¿Qué le pasó a Polar?, hoy me entero que Garmin está lanzando un nuevo Edge.

El año pasado compré el 705 y al poco tiempo salió el 500 ahora el 800 con varias mejoras, entre ellas, pantalla táctil, es más delgado que el 705 pero con pantalla más grande. Otro detalle piola es que te alerta si estás en movimiento y no presionaste el botón Start.

Transcribo la nota abajo y si quieren ver la original con más fotos este es el link.

También está esta otra de Bike Radar con más fotos.

Me acaba de llegar este análisis espectacular que hace DC Rainmaker. Como siempre, vale la pena leerlo. Guarda que después dan ganas de salir a comprarlo!

Garmin unveils touchscreen Edge 800, making bike route planning easier

August 26, 2010 – posted in Into Sports, Team Garmin,

In announcing the new Garmin Edge 800 cycling computer today, we took the best of Garmin Edge technology, added a touchscreen color display and made route planning easier than ever before with a one-stop shopping for creating, previewing and downloading routes to ride. New mapping options such as Garmin’s BaseCamp route planning and BirdsEye™ Satellite Imagery make it perfect for training, touring and riding on the trail.

“Whether you’re on the road, in the mountains or around the city, Garmin’s touchscreen Edge 800 puts the most important information of your ride at your fingertips,” said Dan Bartel, Garmin’s vice president of worldwide sales. “Thanks to its simple mounting system, improved mapping and route-planning capabilities, and the GPS-based features that make wires and calibration obsolete, we can easily say that one Edge fits all.”

Building on its popular GPS-enabled predecessors, Edge 800 is smaller and sleeker than the Edge 705, yet features a larger 2.6” display with a simple touchscreen interface. And while Edge 800 gets its streamlined design from the ultralight Edge 500, the color display and versatile mapping options make exploration more enjoyable and efficient than ever. The latest version of Garmin’s free BaseCamp software (www.garmin.com/basecamp) gives users an easy tool to survey the terrain and plan routes. BaseCamp lets users plan and preview routes – along with viewing elevation changes – and then send those routes to Edge 800, Edge 705 and Edge 605 as courses to follow.

Edge 800 will debut at Interbike (Booth 2631) and Eurobike (Booth A5-201), where it won the coveted Eurobike Award for electronic components.

In its third year as title sponsor of the Pro Tour cyclists of Team Garmin-Transitions, Garmin has worked closely with the sport’s top athletes in developing Edge products that can be appreciated by cyclists around the world using a cycling computer to get their fastest time – or for the first time.

“At Garmin-Transitions, we’re going to be on the cutting edge of technology, in everything we do,” said Team Garmin sprinting sensation Tyler Farrar. “Edge 800 can track all of our performance data, and it also keeps things interesting on training rides because we can use it anywhere in the world to plan and follow new routes – on and off road – and always find our way back to the start.”

Cyclists can view Team Garmin’s featured rides – or download, analyze and share rides of their own – at Garmin Connect™ (http://garminconnect.com), the free-to-join online community of more than 30 million activities from around the world. Garmin Connect displays metrics such as time, distance, speed, elevation and heart rate through charts and a variety of map representations, including street, satellite, topographic, and elevation maps. Garmin Connect users can search for activities in their area and try them by uploading the data to Edge 800, which will guide the way.

“I can come back and do even more on the computer when I download it,” said Team Garmin’s Christian Vande Velde of combining Garmin Connect with the Edge products he used in consecutive top-8 finishes at the Tour de France. “It takes all the guessing out of everything in my training.”

Using information directly from GPS satellites, Edge 800 accurately tracks speed, distance, time, GPS position, elevation, calories burned, climb and descent. For even more real-time data on display, Edge 800 syncs wirelessly through ANT+™ technology with compatible third-party power meters as well as Garmin heart rate monitors and speed/cadence sensors. For extra-precise climb and descent data, Edge 800 incorporates a barometric altimeter to pinpoint changes in elevation.

Because Edge 800 requires no calibration, it can be switched quickly between bikes thanks to a low-profile, quarter-turn mount that fits easily on the stem or handlebars with tight-gripping rubber rings. Boasting a high-sensitivity GPS receiver with HotFix that quickly acquires and maintains satellite reception, Edge 800 displays temperature readings, changes time zones automatically, lasts up to 15 hours on one charge and alerts riders if they’re moving but the timer has not been started.

As powerful as it is for performance cyclists and speed specialists, various mapping options make Edge 800 an ideal device for singletrack exploration, everyday errands and casual commuting.

On the trails, using a separate TOPO U.S. 24K DVD or microSD card brings you the highest level of topographic detail available, with maps comparable to 1:24,000 scale USGS maps, featuring terrain contours, topo elevations, summits, routable roads and trails, parks, coastlines, rivers, lakes and geographical points. In town, optional City Navigator mapping provides detailed street maps, millions of preloaded points of interest and onscreen turn-by-turn directions to your destination.

Subscribers to BirdsEye Satellite Imagery can quickly transfer high-resolution satellite images to Edge 800 and seamlessly integrate those images into the onscreen maps to get a true representation of the surroundings. And Garmin’s Custom Maps can bring the details, labels and landmarks of your existing paper or electronic map to Edge 800 in just a few



¿Qué le pasó a Polar?

24 08 2010

En 2001 cuando largué el cigarrillo y empecé a correr lo primero que compré fue un Polar. No había otra posibilidad si querías tener una buena lectura de tu ritmo cardíaco.

Fui evolucionando con los entrenamientos y las carreras y terminé pasándome al Polar S625X. Terrible máquina en su momento que tenía como novedad un pod para el pié. Lo calibrabas y tenías distancia y velocidad.

Me dio muy buen resultado y terminé agregándole un accesorio para la bicicleta que además de medir velocidad y cadencia, agregaba el dato de los watts con un sistema muy particular. Lamentablemente esta última función me duró muy poco y en los modelos siguientes tampoco lograron mejorarla.

Soy lo que llaman un “early adopter” y ni bien vi que salió un GPS para corredores me lo compré. Si no fue el primero que llegó al país, fue el segundo. Estoy hablando del Garmin Forerunner 201.

En ese momento la tecnología GPS no estaba tan difundida como ahora y si bien parecía algo revolucionario, la velocidad instantánea no era tan exacta.

En 2006 pasé al Forerunner 205 (sin monitor cardíaco) que venía con sensibilidad mejorada, menor tamaño y más duración de batería.

En la maratón de Boston se me colgó y no tenía arreglo. Por suerte en Costanera Uno me lo cambiaron por 305 (con monitor cardíaco y lectura ANT+) pagando solo la diferencia entre modelos.

Mientras tanto Polar, creo que subestimado a Garmin, sacó una versión con GPS pero pasada de moda porque era muy similar a la del Timex con el GPS para colgar del brazo. Incomodísimo.

Cada vez más fui viendo gente con los Forerunner (en todas sus variantes) pero también con Polar porque había algo que estaba faltando y el gran salto lo dio Garmin el año pasado cuando sacó el Forerunner 310XT.

Este modelo extendió la batería a casi 20 horas, tiene una recepción rapidísima de satélites, es multisport, tiene tecnología ANT+ para mandar los datos a la PC y para comunicarse con otros accesorios como medidores de potencia, candencia, etc. Pero lo más interesante es que es sumergible.

La única contra es que la recepción al nadar no es la mejor y da errores. Han corregido sucesivamente el firmware y la cosa mejoró pero todavía dista del óptimo.

Se ve que este inconveniente no molesta mucho a los usuarios porque se están cansando de venderlo.

Otra gran cosa que tiene Garmin es el Garmin Connect en donde usando “cloud computing” podés subir toda la info a la web para analizarla y combinarla con GoogleEarth.

Con todo esto en qué quedó Polar? El último adelanto que vi es que han lanzado un modelo que se combina con el Nike+. Interesante pero me parece que está muy por debajo de lo que fue esta empresa.

En vez de Listen to your body, deberían empezar a escuchar a los clientes…