ULTRAMAN WORLD CHAMPIONSHIP HAWAII 2009

1 01 2010

Lunes 30 de Noviembre de 2009 – Entrega de Premios

Esta carrera está llena de momentos emotivos y uno de ellos ocurre durante la noche de entrega de premios. Finalizada la comida, los atletas vamos pasando uno a uno al estrado en el orden inverso al de llegada en la general y tenemos tres minutos para expresarnos.

La pregunta que se hacen todos es ¿para qué el estrado tiene 3 escalones? Lógico, sin ellos no se vería bien a quien está hablando. Pero el detalle reside en que 24 horas antes terminamos una de las carreras más demandantes que hay en el mundo y nuestros cuerpos nos están pasando factura. Es gracioso ver la “marcha de los pingüinos”, nosotros, caminando hacia allí y teniendo como momento culmine el intentar subir esos miserables 3 escalones.

Hablaron primero quienes corrieron pero no pudieron terminar y luego los que tenían que tomar el avión un rato después.

Luego de estas excepciones, el primero en hablar es Giorgio Alessi, veterano de esta carrera en varias oportunidades y que había venido solamente a hacer de tripulación para su hermano Riccardo. A último momento y por un accidente doméstico (CJ Ong se lastima un pie), se produce una vacante. Giorgio insiste durante tres días para que lo dejen correr en su lugar pero Jane Bockus (organizadora del evento) se resiste y por una simple razón: está bien dejar correr a Giorgio cuando 10 días antes terminó de correr en Monterrey el Deca-Iron? (sí 10 Ironman, uno por día durante 10 días!!!!).

Insistente, Giorgio se sale con la suya y lo dejan correr. Termina en el último lugar pero casi 20 minutos antes del tiempo límite. Esta posición lo hace acreedor al Honu (tortuga, sagrada para los Hawaianos). En otra oportunidad la había ganado su hermano y lo cargan diciendo que él no quería ser menos.

Durante sus palabras hace chistes con esto preguntando si el hecho de recibir este premio significaba que había ganado o si era un reconocimiento por haber perdido.

Siguen pasando los competidores hasta que me toca.

Desde que cruce la meta tenía bien claro lo qué iba a decir y era distinto a lo que la mayoría pensaba. Comencé agradeciendo a todos los presentes, atletas, tripulaciones, organizadores, staff y fotógrafos porque desde que me corté la planta del pie ni bien llegué a Kona, estuvieron permanentemente pendientes de mí preocupándose por mi herida y dándome su apoyo. Todos sabían que había alguien con 8 puntos en el pie y a medida que pasaban los días previos a la carrera se enteraron de quién era y nunca me faltó una frase de aliento. Es claramente la esencia del Ultraman que tiene tres pilares: OHANA (familia), ALOHA (amor) y KOKUA (ayuda).

La mayoría seguían sorprendidos con el hecho de que hubiese corrido en esas condiciones. La verdad es que no me quedaba otra, estaba en Hawaii y no me lo iba a perder.

Ahí fue cuando aclaré que para mí no se había tratado de correr con 8 puntos en un pie sino que la carrera había sido otra y expliqué brevemente el porqué.

Acá voy a abrir un gran paréntesis para explayarme.

En mayo de 2003 debuté en el Ironman Brasil. No fui muy preparado pero sabía que con cabeza lo terminaba y así fue.
En esa carrera me hice adicto. No sé si es la sensación indescriptible al cruzar la línea de llegada, el hecho de vencerse a uno mismo, el sobreponerse a todo o qué pero hay algo que produce que quien termina su primer IM seguramente corra otro.
Me anoté y corrí cuanto IM se me cruzó por el camino e incluso busqué desafíos más importantes como el Ultraman.
En abril de 2006 corrí el IM Arizona y a los pocos minutos de largar sentí que me faltaba el aire y el pulso se me disparó. En un primer momento pensé que era el traje de neoprene que estaba muy ajustado en el cuello. Lo aflojé pero la cosa siguió unos minutos más, agravado por el hecho de estar en el medio de la maraña de brazos y piernas propios de cualquier largada. Nadé un poco de espalda y finalmente pasó. Terminé el agua en un tiempo relativamente bueno e hice la que para mí hasta ahora es mi mejor marca.

Trato de hacer un chequeo médico completo dos veces al año para estar seguro y adelantarme a cualquier eventualidad, máxime cuando el cuerpo es expuesto a una situación de mucho stress por varias horas. En medicina siempre es mejor prevenir que curar por lo que no quise dejar el episodio de la natación a un costado, lo tomé como un aviso y agregué estudios que no dieron nada.

Pasó el tiempo y a finales de ese año corrí IM Corea y el Ultraman.

En 2007 al repetir los estudios de rutina, agregamos algo un poco más complejo y me detectaron un foramen oval permeable. Esto es un pequeño orificio que conecta ambas partes del corazón. Fue un baldazo de agua fría que me dejó preocupado un tiempo hasta que consulté otro cardiólogo con más experiencia y me dijo que no me preocupara, que el foramen era muy pequeño y no justificaba hacer cirugía para cerrarlo. Por otro lado, si había corrido lo que le comenté que había corrido, era prueba de que no había que preocuparse más.
Esto me alivió y me hizo hacer un clic. Por suerte este deporte es 90% cabeza y con lo dicho la había recuperado y me permitió correr unos 10 IM más.

En abril de este año cuando vuelvo de correr IM Australia en abril, me entero que David Goggins , quien había corrido el Ultraman y muchas otras carreras más duras aún, tenía que someterse a una operación aparentemente por un foramen oval permeable. Comentaban en su blog que si no lo cerraban corría riesgos importantes al bucear o hacer actividad en altura. Justo todo lo que él hace en su trabajo como Navy SEAL (comando).
Segundo aviso. Se lo comento a mi médico, le envío el link para que vea lo de Goggins y me sugiere para despejar dudas que me realice una resonancia magnética.

No conseguía turno y como se acercaba el IM Brasil, quedó programada para el jueves posterior a la carrera.
Corrí Brasil lo más bien, terminé en un tiempo lógico. Volví el lunes y el jueves me hice la resonancia (MRI). Ni bien me metí en el resonador me agarró claustrofobia y salí reptando. Afuera respiré hondo, me mentalicé y volví a entrar. Me tranquilizó el hecho de ver que al otro lado también había salida.

A la semana pasé a buscar el resultado, lo leí pero no entendía nada y no se me ocurrió pensar en algo malo. Luego lo veo con mi clínico y me comentó un poco más, me dijo también que ya se lo habían adelantado pero él quiso esperar a tenerlo impreso para hablarlo conmigo.

El estudio dio que tengo miocardio no compactado. Es una enfermedad congénita del corazón. No es nueva pero ahora se está detectando con más frecuencia gracias a la nueva tecnología que permite visualizarla. Es el miocardio que no terminó de formarse y parece una esponja.
Enseguida entré a Google y los links que encontré realmente me preocuparon. En el primero de ellos hablaba de esta patología, comentando lo que escribí antes sobre su detección gracias a la tecnología. Mencionaba también que hay de dos tipos, sintomática y asintomática.
Se me pararon los pelos con lo que seguí leyendo. Al presentarse estos pacientes con alguno de los síntomas, se sugería ponerles un marcapasos con desfibrilador y anotarlos en lista de espera para transplante de corazón. Agregaba que los casos estudiados no habían llegado al transplante…

Mi caso es claramente asintomático pero no encontré nada en Google por lo que me tuve que quedar con la información anterior.

No comenté esto con nadie excepto con Annie, mi mujer. El primer especialista que vi me recomendó parar toda mi actividad física y me derivó con un cardiólogo deportólogo. Éste me dijo más o menos lo mismo y cuando le comenté que un mes antes había hecho una ergometría con consumo de oxígeno y que me había dado mejor que nunca, delante de mí llamó al especialista que me la había hecho. Charlaron un rato, le comentó que había un deportista de elite que también tenía lo mismo y había decidido seguir. También me aclaró sin dar nombre que este deportista era profesional.
Conclusión, me dijo que podía hacer algo de actividad física pero como para no estar quieto ya que al tratarse de una patología nueva, no había casuística suficiente y que su recomendación era lo prudente.
Salí del consultorio bastante bajoneado y con bronca. No me interesan el fútbol, ni el tenis y mucho menos el golf. Había encontrado mi deporte y me lo estaban negando.

Soy miembro de una organización internacional que agrupa a jóvenes presidentes de empresa (YPO). Entre los beneficios de pertenecer figura un servicio mediante el cual uno plantea un problema de salud y buscan a alguien dentro de la organización que lo haya tenido, ya sea él o un familiar y te conectan para intercambiar experiencias y para que te den una mano con el tratamiento o con el lugar en donde realizarlo.

Me respondieron que lo mío era muy particular y puntual y que todavía no tenía a nadie con esto. De todas maneras me pasaron un listado de cardiólogos en USA especializados en congénitas del corazón.
Les mandé un mail a todos preguntando puntualmente por lo mío y casi enseguida me respondió una médica de la Mayo Clinic en Rochester.

Mientras pasaba todo esto, tuve que cancelar mi participación en el Ironman de Frankfurt y en el de Lake Placid. Ambos en julio. Ahora que escribo esto varios entenderán porqué no los corrí. Les habrá parecido raro que yo me bajara de un IM pero eran razones de fuerza mayor.

De la Mayo Clinic me dicen que habían tratado varios casos como el mío por lo que programé un viaje. La clave era la casuística que en Argentina no encontraba. Es más la médica me preguntó porque iba hasta allá habiendo tan buenos cardiólogos en Argentina.

Aprovechando el pasaje por millas que tenía para Lake Placid me fui para Rochester y aproveché a llevarme a Catalina que había cumplido 15. Casi me mata cuando le digo que antes de ir a New York íbamos a pasar por otro lugar porque me quería hacer el service de los 40…

Rochester vive casi exclusivamente de la clínica. Es una ciudad hospitalaria. La misma consta de varios edificios unidos entre sí por puentes a la altura del primer piso para que los pacientes puedan circular de un lado al otro durante el invierno.
Llegamos a la tarde, me fui a registrar y temprano a la mañana siguiente empezaba con todos los estudios que ya estaban programados pero como estaba ansioso logré que me hicieran los más simples en ese momento.

A la mañana siguiente tenía el análisis de sangre completo y más tarde la ecocardiografía. Cata me acompañó al segundo, le dije que en media hora estaba afuera pero se tomaron como una hora larga. La pobre estaba preocupada preguntando por los pasillos en donde estaba su padre. Finalmente salí y nos fuimos a comer. A la tarde tenía la consulta con la especialista.

Volvemos para la consulta. Primero me atiende una especie de secretario, me pesan, miden mi altura y me empiezan a preguntar qué tomo, qué hago, cómo llegué ahí, antecedentes familiares, etc. Después de este vino un enfermero, allá estudian casi tanto como los médicos, me volvió a preguntar prácticamente lo mismo y me dijo que habían estado comentando mi caso y no les parecía tan jorobado. Me puse contento.
Al rato vino la médica, me pidió que le contara todo y empecé con el episodio en Arizona, seguí con el foramen oval. Me dijo que el 25% de la gente lo tiene y que no era para preocuparse a menos que fuera muy grande. De todas maneras debía evitar el buceo.
Luego de todo esto me tomó la presión que me dio muy alta, más de lo normal. Ella me dijo que generalmente da más alta en el consultorio pero que igual le llamaba la atención.
Finalmente me dijo que tenía buenas y malas noticias.
Las buenas eran que efectivamente tenía un miocardio no compactado pero en una parte pequeña del corazón por lo que podía seguir con mi actividad física, tal vez bajando un poquito haciéndola en forma recreacional.
La mala noticia era que si fuera ella y basada en sus 30 años de experiencia, no me recomendaba competir. También me recomendaba evitar actividades anaeróbicas como levantar pesas.

Salí de ahí a las puteadas, masticando bronca. Estaba Cata afuera y le tuve que blanquear todo. Mi cara era evidente.
Traté de absorberlo lo más rápido posible, por lo menos hacia afuera para no arruinarle el viaje a ella y nos pusimos a preparar la valija. Intentamos viajar esa misma noche pero estábamos muy justos por lo que quedó para el día siguiente.

En New York la pasamos bárbaro, Cata quedó agotada. El último día la hice caminar enganchada a mi pantalón para que me siguiera el ritmo, como si fuera una carrera de aventura.

De vuelta en Buenos Aires y decantando todo lo hablado con la médica, decidí escribirle un mail en el que le decía que había quedado confundido ya que fui para que me dijeran que podía seguir con lo mío o que me tenía que dedicar al golf pero nunca pensé en algo intermedio.
Agregué que para mí esta actividad era un cable a tierra y que era muy difícil entrenar sin tener un objetivo. Es difícil estar dos horas en un rodillo mirando una pared sin tener una meta que alcanzar.
También le comenté que en el Iroman la satisfacción reside en terminar, independientemente de la posición y que podía manejar una carrera de este tipo como si fuera un entrenamiento pero en vez de hacerlo con dos o tres amigos, lo hacía con 2000.
Le adjunté también una presurometría de 24 horas que me había dado perfecto para que viera que lo del consultorio había sido algo excepcional.
Se demoró por un viaje y finalmente me responde que era muy difícil darme indicaciones ya que no existen porque mi caso es muy específico. Por eso y ante la duda, creía conveniente que evitara la competencia ya que esta demanda una carga de adrenalina muy importante además de mayor exigencia que en un entrenamiento.

Termina diciendo: “Reconozco que esto es difícil para Ud. Pero sugiero entonces que no levante pesas de más de 20 kilos. No veo problema en que corra, nade, pedalee, haga windsurf o esquí acuático y que todas estas actividades le permitan mantener su estado físico y manejar el stress.”

Esta respuesta me llegó el 18 de agosto pero antes de esto ya estaba con los huevos al plato y había decido ir a correr el IM Canadá para probar mi punto (que podía correr como si fuera un entrenamiento).
No hice relato de esa carrera pero sintéticamente en el agua dejé que todos largaran antes que yo y a pesar de eso terminé haciendo un buen tiempo. En la bici hice el mismo tiempo que el año anterior con la diferencia que en éste hubo bastante viento al final lo que significa que fui más fuerte. En vez de mirar la velocidad, iba mirando el pulso.
En la maratón fui bastante cagado porque es donde más me levanta el pulso y terminé haciendo más tiempo que cuando la corrí con el espolón pero probé mi punto.

Ya estábamos en septiembre y estaba anotado para el Ultraman y para el IM Cozumel el mismo fin de semana. Al IM iba seguro pero no era lo que yo quería correr. Haber terminado 20 IM en 6 años contradecía lo que me dijeron en Rochester y yo quería otra opinión.

Antes de ir a Rochester mi clínico me había sugerido ver a un especialista que según él es el mejor cardiólogo del mundo. Como no respondió enseguida opté por la Mayo Clinic.
Pedí turno y de casualidad podía verme el 5 de octubre en Mount Sinai Clinic, New York. Hacia allí fui, esta vez solo.
Los estudios ya estaban programados, me los hice y luego me entrevisté con él. Me atendió con dos practicantes, preguntándome previamente si tenía inconveniente en que estuvieran presentes.
A la mañana siguiente me hicieron una ecocardiografía a la que luego le agregaron contraste y unas burbujas de aire para ver el pasaje del foramen. También les dejé un CD con la copia de la MRI hecha acá.
Pasé a la tarde a buscar los resultados pero no estaban listos y la asistente me dijo que no me preocupara porque después me mandaban todo por correo. Pedí si me los podían adelantar por email pero legalmente no era posible entonces le expliqué mi situación, que al menos me quería ir con un “dedicate al golf” o “seguí con el tría” y me dijo que iba a hablar con el médico.
A la mañana siguiente me llaman por teléfono y me dicen que el doc me iba a recibir. Tipo macanudo, estaba a full pero se hizo un hueco y me recibió en su oficina. Realmente es un capo, todas las paredes y muebles estaban llenas de reconocimientos. Fotos con el Papa, con Michael Bloomberg, con quien se les ocurra. Ciudadano ilustre de acá y de allá, Doctor Honoris Causa de esta y aquella universidad, etc., etc.
Cuando me atendió el primer día, había grabado parte de la carta e hizo que la transcribieran mientras analizaba el caso y me lo comentaba.
Volvió a confirmarme que tengo un miocardio no compactado pero que es muy pequeño. Me dijo también que todos los estudios habían dado perfectamente y que por ende concluía que no veía obstáculo para que continuara con mi estilo de vida.

VAMOS CARAJO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Me pidió que lo volviera a ver dentro de un año y nos despedimos.
Mientras esperaba que terminaran de corregir e imprimir la carta, quemé el celular mandando mensajes de texto contando las buenas noticias.

Ahora a entrenar para el Ultraman, tenía casi dos meses.

Cierro el gran paréntesis y vuelvo al estrado en donde comenté todo esto sintéticamente diciendo que me habían detectado una enfermedad congénita del corazón después de correr mi segundo IM del año, que me habían aconsejado bajar el nivel de actividad y que prácticamente 5 meses después en los que no estuve muy bien de ánimos, finalmente había logrado dar con un especialista en este tema puntual que me había permitido continuar con lo mío.
Por todo lo anterior repetí que el corte y los puntos no eran nada en comparación y mi carrera sin duda había sido otra.
Agradecí a mi tripulación en Hawaii. Gina Torres en el agua y Elise y Chad Foster en tierra que me cuidaron y me hicieron comer como un bebé. Sin duda habían hecho que volviera con exceso de peso. Por supuesto también agradecí a mi tripulación en casa, Annie y los chicos que bancaron y sufrieron mis ausencias mientras entrenaba para el Ultra.

La previa

En las escalas hacia Kona iba intercambiando mails con Sheryl Cob quien ayuda a Jane Bockus en la organización. Me querían enganchar para una práctica de natación el martes bien temprano. Mi vuelo eterno terminaba llegando a las 10 de la noche luego de más de 32 horas incluyendo escalas y no tenía muchas ganas de levantarme seis y media. Finalmente y para no ser mala onda termino aceptando.

Nos encontramos en el Keahou Canoe Club que está ubicado en donde termina la etapa de natación. Allí me junté con Chang y Sheena Miller, canadiense de 26 años y ganadora de UM Canada en 2008. También estaban Gina Torres, mi tripulante para la etapa de natación.

Dejé mi auto ahí y nos fuimos con el de Sheena. La playa estaba a unos 2 km aproximadamente y son justamente los que más corriente en contra tienen. Nos ponemos los trajes de neoprene y al agua.
Ni bien entro, una ola me pega y me desestabiliza sin tirarme. Siento un pequeño raspón y al mirar parecía un raspón en las durezas de la planta del pie. Empiezo a nadar, miro de nuevo y solo veo el raspón. Cuando llegamos a los kayaks le comento a Gina que me había cortado, le muestro la herida y al sacar el pie del agua veo que sangraba como una fuente. Me recomiendan volver a la playa por el riesgo de infección y ni hablar del riesgo de tiburones tigre que hay en la zona. Si huelen una gota de sangre a un kilómetro de distancia, mucho más un chorro permanente de sangre.

Nado los 300 y pico de metros que me separan de la playa y al salir dejo en reguero de sangre en la arena. Me lavo en la ducha pero la cosa sigue. Finalmente me voy hacia el auto de Sheena ya que por esas cosas del destino yo tenía la llave. Me sacó el traje de neoprene y voy hacia la casilla de los guardavidas quienes me limpian y desinfectan la herida para luego vendarla. Me recomiendan también ir a un lugar ahí cerca para que me cosieran.

Antes de ir al centro de urgencias, tengo que dejar el auto y me quedo esperando a que vuelvan para darles la llave.
Se tardan un buen rato, se ve que la corriente estaba dura. Llegan y me voy no que sin antes me inviten a comer a la noche para festejar el cumpleaños de Gary.

En el centro de urgencias me limpian la herida mientras le comento al médico que vine a correr el Ultraman. Me mira con una sonrisa. Le pregunto si es mejor pegarla pero me responde que por la carrera va a ser mejor coser. Hasta ahí venía sin dolor pero cuando me inyectó anestesia sentí como que la aguje medía 40 cm., cómo me dolió!!!!

Casi listo

Sentí un poco cada puntada pero pasó. Era martes y me dijo que volviera el jueves para revisar la herida. Estaba jugado con los tiempos.

Me volví al hotel y ya que no podía correr o nadar me quedaba la bici. La saco de la caja, la armo y cuando empiezo a inflar las ruedas, se rompe el inflador. Cartón lleno, algo me estaban queriendo decir….

Frustrado, me fui a almorzar. La pata empezaba a molestar. Mientras esperaba la comida rehice mi plan para la semana. Originalmente quería rodar unos 60 km el martes, trotar unos 10 km el miércoles para descansar el jueves. Ahora tenía varios días para descansar ya que la prioridad era que la herida cicatrizara lo máximo posible antes de largar. Por suerte la mayor exigencia iba a ser el domingo y esto me daba casi 5 días.

El resto del día estuve bastante molesto, dolía. A la noche me distraje en el cumpleaños de Gary en donde no paraba de recibir el apoyo de todos.

El miércoles a la mañana siguió molestando pero hacia la tarde empezó a mejorar. Fui a retirar el kit y conocí a Elise y Chad Foster, mi tripulación en tierra.

El jueves tuvimos el desayuno y el briefing. Ya estaba mejor y caminaba casi normal con poca molestia. De ahí me fui al centro de urgencias y me atendió otro médico que estaba al tanto de mi caso, tanto es así que me dijo que el otro profesional le había comentado que iba a ser difícil convencerme de que no corriera por lo que se limitó a revisar y limpiar la herida. Me recetó además una crema antibiótica y me dio solución salina para limpiarla cada día.
El resto del día lo dediqué a preparar las cosas y cargar el auto.

Viernes 27 – Día 1 (10 km de nado + 145 km de bici)

Me desperté un rato antes de las 4 AM, dormí bastante bien hasta las 3, después dormité. Por las dudas le había dicho a Annie que me llamara. Desayuno liviano, me tapo bien la herida y a la largada!

Casi llegando lo veo de casualidad a Chad caminando, paro y sube. Estacionamos el auto y le muestro como ordené las cosas y le comento brevemente cuál era mi plan de alimentación.

Caminamos juntos los pocos metros que había hasta el parque cerrado, hacemos el check-in y me cambio. La veo a Gina, le pregunto si necesita y algo y me dice que está todo OK. Le dejo los Gatorade y geles y me voy a la largada.

De a poco vamos bajando todos a la playita, la misma de donde se larga el Ironman. Empezaba a amanecer muy tímidamente. Abrazos y buenos deseos con los demás corredores y Steve King empieza la cuenta regresiva.

…4, 3, 2, 1 y largamos!!! Los kayaks nos esperaban unos 200 metros mar adentro. Cuando los alcanzo empiezo a buscar a Gina, se veía poco ya que todavía no había salido el sol. Me cruzo al kayak de Sheena Miller y me señala en donde estaba el mío.

Toda la primera parte de la natación fue rápida, hice 5 km en una hora y media (hora 31 para ser más exactos) incluyendo una parada a tomar algo y bajarme un gel. Se ve que los días de inactividad fruto del corte me habían dejado bien descansado y recuperado del viaje. Además Gina la tenía muy clara para guiarme a través de las corrientes. Había un poco de aguas vivas pero traté de ignorarlas cada vez que me tocaban y funcionó. Ardía unos segundos y después pasaba.

La segunda mitad no estuvo tan fácil, paré otra vez a reponer líquidos. Se empezaban a sentir las horas en el agua. No tenía muy claro por dónde estaba en cuanto a referencia de lugar ya que estábamos casi un km mar adentro y todo se veía igual. Sí sabía cuántos kilómetros faltaban porque había dejado mi Forerunner en la gorra y vibraba el autolap en cada kilómetro.

Así noté que durante la primera mitad estaba tardando unos 17 minutos por kilómetro, en la segunda mitad tardé un poquito más pero los últimos 2 fueron otra cosa.

De 2006 recordaba que sobre el final había un tramo en el que uno sentía que estaba nadando en una cinta. Mirabas el fondo y no avanzabas. Esa vez habrán sido entre 500 metros y un kilómetro a lo sumo. Esta vez, GPS mediante, la cosa estuvo peor.

Efectivamente, fueron más de 2 kilómetros en los que tuve que hacer muchísima fuerza para poder avanzar y el resultado, mirando el fondo, era escaso. Me estaba quedando sin fuerzas y sin hombros. Veía la boya que marcaba el lugar en donde dejándola por la izquierda entrábamos a la bahía. Durísimo!!!! Tardé bastante en hacer que la boya se agrandara, no lo podía creer. A veces el hecho de haber corrido antes te sirve y otras veces, como en esta, no. Creo que llegando a la boya ya había hecho el mismo tiempo de la vez pasada, 3 horas 17. Estaba a las puteadas. Sabía que había tenido más corriente en la última parte, pero puteaba igual.

En la boya Gina me ofrece algo para tomar, dudo un instante, pero por suerte acepto. Estaba sediento pero recién me di cuenta cuando me bajé la caramañola de un saque.

Pensé que entrando a la bahía la corriente iba a ser menos molesta porque venía de costado pero cansó igual. Imagino que fue más mi estado que otra cosa.

Finalmente llego a la playa en 3 horas 41, lo veo a Chad que se me mete al agua para darme una mano. Estaba tan cansado que me paré y me caí. Me tuvo que ayudar a levantarme y recién ahí pude salir casi trotando. La herida molestaba un poco por lo que fui corriendo de manera graciosa mientras escuchaba al comentarista, Steve King, que iba recordando mi tiempo anterior y mencionaba los 8 puntos del pie, una constante durante los tres días de competencia.

Ver el recorrido en Garmin Connect aquí.

Imagen de previsualización de YouTube

Ducha rápida para sacar la sal, limpieza de herida, traté de protegerla pero el pie estaba tan arrugado por el agua que todo lo que ponía se despegaba. Finalmente pusimos una gasa y tratamos que no se corriera al poner la media. Funcionó.
Me tomé un Ensure, segundo del día y salí con la bici. En el Ironman no se siente tanto la transición del nado a la bici. Acá era otra cosa. Salí tan cansado del agua que mientras me duchaba pensé en descansar unos minutos y tal vez lo tendría que haber hecho. Los primeros 10 km de la bici tienen una pendiente de unos 45 grados que no te dan respiro. Esta vez fui con una combinación de 39/27 pero si hubiese tenido un tercer plato seguro que lo usaba.

Me llevó aproximadamente 45 minutos acostumbrarme a la bici. Durante ese tiempo estuve zombie, con mucho calor y sin encontrar la posición para los brazos. Me dolían muchísimo los hombros.
Recién empecé a acomodarme cuando la trepada aflojó y entramos en la zona de rolling hills con predominio de subidas por supuesto. Qué manera de trepar!

La herida molestaba cada tanto, sobre todo al pararme en los pedales.
Elise y Chad se encargaron muy bien de mi alimentación, fueron rotando sándwich de pavita, geles y Ensure.
Si bien me había acomodado un poco mejor a la bici, seguía golpeado por el agua. Había quemado más energía de la debía y me estaba complicando la bici. La verdad, no me acordaba que fuera tan duro. Se ve que el cuerpo no tiene memoria para estas cosas porque sino uno no las repetiría.

Disfruté una de las pocas bajadas que termina con una vista espectacular a la altura de Honu’apo para empezar la parte más dura del recorrido, ahora sí todo en subida, hacia los volcanes.

Así y todo venía pasando a alguno que otro hasta que lo alcancé a Cory Foulk. Veterano de estas lides, en 2006 había corrido con una prótesis de cadera que le habían puesto poco tiempo antes. Una bestia.

Empezamos un tira y afloje. Yo lo pasaba, al rato me pasaba él.

Entramos en una zona con un fortísimo viento de costado que hacía difícil mantenerse en los aerobars. Evidentemente siempre soplaba así porque se veían generadores eólicos no muy lejos.

Más allá del miedo a caerme por una ráfaga fuerte de viento, hasta ahí la cosa se toleraba. Al rato la cosa se puso peor, faltaban más de 30 km y ahora a la pendiente se le sumaba que el viento se puso en contra. Peor no podía estar, agotado con cuestas y viento en contra. Cartón lleno!

Hace rato que en un Ironman no se me cruza por la cabeza el pensamiento que tenían en los primeros que corrí y me llevaba a cuestionarme porque no me dedicaba a distancias más cortas en vez de estar sufriendo. Acá me pasó, estaba a las puteadas y me quería ir a casa. No daba más.

Por suerte siempre queda algo en el tanque y a pesar de ir a 12 km/h, los últimos kilómetros fueron pasando muy lentamente pero pasaron y terminé llegando a la meta en 6 horas 37 minutos,13 más que la vez anterior.

Acá va el link a Garmin Connect. Si presionan en el Player pueden ver la simulación de lo que fue la etapa.

Más allá de mi frágil memoria para el sufrimiento, me dio la sensación que en 2006 el viento no estuvo tan fuerte aunque los casi 2500 metros de trepada acumulada seguían ahí.

No podía creer que me estaba bajando de la bici. Enseguida me fui a anotar en la lista para el masaje. Estaba con cero en el tanque, totalmente agotado. Hacía rato que no me sentía así.

Mientras esperaba, revisé la herida y por suerte estaba todo en su lugar. No había saltado ningún punto.
Llamé a casa y Annie estaba muy preocupada. Con las 7 horas de diferencia se había confundido y pensó que me había pasado algo.

Se largó a llover a cántaros. Suerte que yo ya había terminado pero igual nos preocupaban los que aún estaban en la ruta. En esta zona de montaña siempre hace frío y si encima llueve la cosa se pone peor además de oscurecer antes.
Con Elise, Chad y su bebita, Claire, nos fuimos para las barracas militares en donde íbamos a dormir. Qué bueno darse un baño caliente!

Estuve un rato largo en la ducha, no quería salir. Finalmente ya cambiado me fui a buscar a los Foster para ir a comer pero Chad se quedó haciendo dormir a Claire y Elise me llevó a un restaurant diferente al que había estado la vez anterior.
Obviamente el lugar estaba plagado de Ultramanes más sus tripulaciones. Corría cerveza, nadie se privó y me parece bien, más que merecidas. Además había que matar el tiempo porque el lugar era chico y había lista de espera.

Con todo lo que me dieron de comer no tenía mucha hambre. Pedí una pizza y Elise un plato de pastas.
Cuando estábamos terminando llegaron Jane Bockus y su equipo y nos confirmaron que habían terminado todos. Excelente noticia! Hay que tener en cuenta algo no menor y es que el número de atletas era grande y por ende mayor posibilidad de abandonos.

Seguía lloviendo de a ratos. Volvimos a las barracas. Me limpié la herida, le puse más crema antibiótica y a dormir.

Sábado 28 – Día 2 (276 km de bici)

Dormí muy bien pero igual me desperté antes de que sonara el despertador. Fui a desayunar. La mañana estaba nublada y como siempre pasa en esa zona, hacía frío.
Me sentía muy bien, el agotamiento del día anterior había pasado. Fuimos para la largada y llovía, por suerte al llegar paró.

Así como el día anterior habíamos sufrido en subida los últimos 30/40 km, ahora teníamos lo mismo en bajada. Una húmeda bajada ideal para darse unos buenos palos.

Cuenta regresiva y largamos todos juntos. Había algo de viento en contra por lo que no me tuve que preocupar en frenar al llegar a los 50 km/h como había hecho en 2006. Apenas pasaba los 45.
Era una non-feed zone lo que significa que los autos no podían abastecernos. Habían salido antes y tenían que esperarnos abajo.

El día 2 es el que mejores paisajes tiene. Una de las zonas que más me gusta es la Red Road. Si se fijan en el mapa, es la base del triángulo. Allí el tráfico solo está permitido para los residentes y se transforma en otra non-feed zone.
Antes de llegar ahí ya había tenido tiempo de sacarme el abrigo y pedalear más cómodo.

Por un lado el hecho de estar empapado ayudaba en mi herida porque los puntos no tiraban pero me generó otro problema. A pesar de haberme puesto bastante vaselina, la costura de la badana de la calza me estaba matando en los glúteos. Empezó como una paspadura para con el correr de las horas transformarse en un lindo tajo. Ni les cuento lo que dolía cuando me ponía vaselina o Hipoglós.

Todavía faltaba un buen tirón para llegar a la Red Road y si bien no llovía, la ruta estaba empapada.

Finalmente llegué y paré un segundo a comer algo y agarré unos tubos extras por las dudas. Todos me decían que no hacía falta porque pasaba la camioneta de los mecánicos pero yo les dije que me iba a sentir muy tonto si pinchaba más de una vez y no tenía los tubos sabiendo además que tenía 6 en el auto.

En este lugar el cielo estaba parcialmente nublado pero eso no hacía que las vistas fueran menos atractivas. Frondosa vegetación y el mar golpeando violentamente contra las rocas eran una constante.

Prácticamente no crucé ningún auto excepto el de algún local y el de los fotógrafos. A los mecánicos ni los vi.
En la edición anterior había hecho una hora más de tiempo bruto que de tiempo neto por la cantidad de paradas. Claro que la vez pasada el objetivo era sumar la mayor cantidad de kilómetros porque corría a beneficio y en eso se basaba la recaudación.
Me había propuesto no repetir el error y tratar al menos de bajar esa diferencia a la mitad parando nada más que lo necesario para ir al baño y algún reabastecimiento.

Elise y Chad estaban al final de la Red Road con las otras tripulaciones, les pedí que me esperaran más adelante para no parar.

Encaramos hacia Hilo en donde estaba lloviendo pero al llegar alrededor de una hora después, el cielo estaba despejado. Lo que rompe de Hilo son los semáforos y nos habían aclarado que debíamos respetarlos sí o sí.
Este segundo día es el que también tiene más vueltas y por ende es más fácil equivocarse. Les había pedido que se adelantaran a cualquier intersección dudosa para evitar que hiciera más recorrido del necesario. Además si seguía de largo corría el riesgo de que no me encontraran.

No me escucharon o no me entendieron pero por suerte me acordaba en donde debía doblar cada vez.
Dejamos Hilo atrás. Ya había pasado a un par lo que me motivaba a seguir. Estaba bastante entero, nada que ver con el primer día.

Faltaba un tirón largo hasta la próxima ciudad grande, Waimea. Este tramo también es alucinante. En tres oportunidades pasamos por tres gargantas que hacen que la ruta nos lleve hacia la izquierda en bajada para luego doblar a la derecha y volver a subir. Se escucha el agua pero no se la ve por la vegetación. Lo lindo del paisaje te hace olvidar lo duro que es el terreno.

Llegar a Waimea se me hizo eterno, recordaba la entrada a la ciudad pero no las trepadas eternas e interminables que se sucedían una a otra antes de llegar. Habrán sido unos 15 ó 20 km interminables. Además ya tenía más de 200 km encima.
Entrando a Waimea me pasó algo curioso, por lo menos para un país civilizado. Yo iba por la banquina y un bondi se me empezó a venir encima. Acostumbrado a la Pana, no me llamó la atención ni me preocupó hasta que siguió avanzando y casi me tira sobre el pasto. Quedé a segundos de perder el equilibrio. No sé si el tipo habrá estado mandando mensajes de texto o qué pero insisto, fue raro.
Después de las rolling hills en subida, todo este tramo era una suave pendiente a favor que permitía recuperar algo de fuerzas para la parte más dura del día que es cruzar las Kohala Mountains.

El episodio del bondi había quedado atrás y venía mentalizado con un Big Mac. Sabía que pasábamos por un McDonalds pero en el lugar que me crucé con Chad y Elise no me dio para pegarles el grito. Me quedé con las ganas. Hubiese estado muy bueno comer algo de grasa para encarar la peor trepada de toda la carrera, unos 1600 metros de ascenso en 10 km.
Encaré la subida y vi a otro corredor relativamente cerca. Traté de alcanzarlo, le achicaba distancia en las pendientes pero se me iba ni bien se achataban un poco. Hacía calor.

Pedí a Elise que sacara una foto pero no sé si se puede apreciar la pendiente que teníamos por delante.

Lentamente, pedaleada a pedaleada fui llegando a la cima. La vista era espectacular.

Ahora solo faltaban unos cuántos kilómetros, por suerte en bajada. La zona era peligrosa porque había mucho viento de costado, nos habían advertido sobre esto y sugerido que tuviéramos mucho cuidado. Habiendo árboles cada 5 metros, el viento pegaba entre ellos y a veces muy fuerte.
Otro de los peligros eran los autos por lo que la sugerencia era que nuestras tripulaciones quedaran detrás nuestro protegiéndonos.

Empecé a bajar, mentalmente venía bien dejar de pedalear aunque cada tanto había que hacerlo. El viento muy arrachado y pegaba fuerte. No lo recordaba tanto.
Mayoritariamente fui sobre el manubrio por miedo a caerme, solo en un tramo me puse en los aerobars pero duré muy poco; una racha literalmente me cambió al carril opuesto.
De ahí en más evité esa posición y costaba porque los brazos estaban muy cansados, no sé cómo hace Jason Lester con un solo brazo útil.

El recuerdo que tenía me decía que faltaba poco, el GPS no. Me terminaron faltando 12 km.

En un momento determinado hay que ir frenando para doblar a 90° y salir de esa ruta para entrar al camino que te lleva a Hawi. De ahí son un par de kilómetros más, también en bajada y peligrosos porque tienen calles que cruzan. Lo único que te deja tranquilo es que acá se respetan los carteles de STOP.

Devoro esos kilómetros y ya empiezo a ver gente que hace señas para que bajemos la velocidad, doblemos otros 90° hacia la izquierda y crucemos el arco de llegada 30 metros después.

Día 2 adentro!!! Qué bueno! A pesar del viento en contra al inicio y del corte en el pie, pude descontar 20 minutos.

Ahora masaje y ducha. Compartíamos el baño con la habitación de los Alessi.
Luego del baño nos fuimos a comer los 4, beba incluida. Obviamente me pedí una hamburguesa completa. Hawaiian style se llamaba.

Link a Garmin Connect con todos los datos de la etapa.

Domingo 29 – Día 3 (Ultramaratón 84 km)

No dormí tan bien como la noche anterior pero eso hubiese sido pedir mucho. No estaba tan cansado ni había quedado con cero en el tanque. Como largábamos a las 6 en vez de las 6 y media, puse el despertador para un ratito antes. Además esta vez había dormido a lado de la llegada y a pocos metros de la largada lo que me daba unos minutos extra.
Desayuno ahí nomás. Lo divertido es que todos los días desayunaba con alguien distinto.
Pasada por el baño, cargar bolsos en el auto y a la largada.

Tradicionalmente hacemos un círculo tomados de la mano todos los corredores y por fuera en otro círculo, tal vez más desordenado, los tripulantes, familiares y amigos.

Jane Bockus dice unas palabras, agradece a Dios y luego hacen sonar un caracol a los cuatro vientos.
Nos vamos abrazando y deseando suerte y éxitos para el día y se inicia la cuenta regresiva. Es de noche.

Asoman alguna dudas. Saltarán los puntos? Hasta ahora aguantaron pero les di paliza y hoy es la prueba de fuego. Veremos.
Estoy entero, o casi entero. Los cuádriceps se sienten un poquito.

Largamos!!!! No soy de hacer Split negativo y mucho menos en el Ultra y con la pata cortada. Trato de correr lo mejor posible hasta dónde puedo y después que pase lo que tenga que pasar. Hasta ahora esta receta me funciona.
Fui muy sólido los primeros kilómetros, quería sacarme gente de encima. Fueron los únicos en donde la herida molestó, después no sé qué pasó. Tal vez otra parte del cuerpo dolía más y por eso me olvidé aunque sí la sentía si llegaba a pisar alguna que otra piedrita.

Completé los primeros 10 k en 44 minutos y monedas. Buen ritmo para lo que faltaba. Tal vez demasiado. Casi todos los km a menos de 4:30 pero hay que tener en cuenta que la pendiente era a favor. A partir de ahí me caí un poco y ya iba acercándome a 5 por km.

En carreras largas como esta me ayuda mucho partirla. En este caso en 4 medias maratones.
Venía cómodo pero no super cómodo, me iba a ser difícil hacer un sub-8 horas.

Me alcanza una de las mujeres, quien luego rompería el récord por más de cuarenta minutos. Estoy hablando de Ann Heaslett.

La venía escuchando atrás mío y sabía que era ella porque siempre junto a mi tripulación aparecía su marido.
Finalmente acelera, me alcanza, trato de mantenerle un poco el ritmo pero no era el mío. Me dice que quiere acelerar ahora porque tiene miedo al calor después y despega. Terminó haciendo 7 horas 14…

Me caigo un poquito más en el ritmo y llego a la primera media maratón en 1:42 aproximadamente. No era lo que esperaba pero era lo que tenía.

Entré en un bajo, me agarró un poco de palma y los siguientes kilómetros fui más lento. Me pasaron un par de corredores.

El Forerunner me vibra en la marca de los 24 km y me tiento, había hecho una buena cantidad de kilómetros pero todavía faltaban 60!!! El número era ridículo!!!

De ahí en más el ritmo ya fue otro, más cansino. Pueden ver todos mis splits en:
http://connect.garmin.com/splits/19841656

En un momento me alcanza Kathy Winkler, venía a buen ritmo y con tres pacers que se iban turnando. Me hizo ir a muy buen ritmo durante unos 15 km más o menos y con ella llegué a la marca de la primera maratón en 3 horas 44.

Seguí unos km más con ella pero finalmente se me fue. Se me iba cada tanto, le daba alcance. Pero al final no pude más y la dejé ir en algún lugar entre el km 45 y el 50. A partir de ahí me caí como un piano. Ya estaba medio chapita y para darme ánimo empecé a cantar, hasta me canté el Himno!

Por la naturaleza del running prioricé los alimentos líquidos aunque por supuesto no me privé de mis sándwich de pavita. Comida no me faltaba y tenía miedo de comer de más.

Venían algunas trepaditas sutiles que se hacían sentir. El sol pegaba pero no mataba.

Basada en mi experiencia anterior, antes de largar había tomado astringentes. De todas maneras el peristaltismo hiperexcitado pudo más y tuve que hacer mi escala en el km 60. Por suerte fue solo una en todo el día. En esta parada me pasa Shanna Armstrong, ganadora históricamente en mujeres.

En 6 horas y moneditas ya tenía 3 medias maratones adentro. Lo que quedaba era relativamente flat pero obviamente, eterno.

Levanté un poco el ritmo, me sentía mejor. Encima vi a alguien adelante y me dio la sensación que se estaba quedando. Puse como objetivo pasarlo.

Faltaban 10 km para el nuevo aeropuerto y otro tanto para la llegada. Quería pasarlo en los primeros 10.
Pacientemente le fui descontando metro a metro y terminé pasándolo un kilómetro antes del nuevo aeropuerto. Un placer y muy motivante. De ahí en más ya estaba o por lo menos eso parecía.

Los últimos 10 km son terriblemente aburridos y monótonos, no hay nada interesante para ver y con el cansancio parece que no terminan más.

Es desesperante, sabía que la terminaba, ya lo había hecho pero estos kilómetros me estaban limando la cabeza.
Trataba de correr, veía mi sombra y parecía que corría aunque internamente estaba seguro que lo mío estaba más cerca de una caminata rápida. Algún que otro auto tocaba bocina y daba aliento. Faltaban 5 km.

Elise y Chad seguían ofreciendo comida y bebida. Rechacé todo. Solo quería llegar.

Les pedí que se pusieran en la esquina en donde tenía que doblar. No pensé que fuera tan lejos.
Finalmente los vi chiquititos, se empezaron a agrandar hasta que los alcancé. Ya estaba. Un poco más de un kilómetro, tal vez 2.

Juan te esperamos en la entrada del aeropuerto con la bandera. Más motivación no necesitaba.
Me estuvieron esperando con la bandera desplegada como si fuera la de ellos. Unos genios!
La agarré, entré al aeropuerto. Por supuesto que antes miré para atrás. Aunque era improbable, no quería que nadie me aguara la fiesta.

Venía haciendo los últimos km a 7 y este a 5:25; era el último!
Me voy acercando, gente que grita, ya escucho la música, empiezo a desplegar la bandera sobre mí. Escucho al locutor que me va dando la bienvenida y entro el pasillo hacia la llegada muy pero muy contento.
Cruzo la meta y no entro en mí. La sensación es impagable. Cómo me gusta esta distancia!!!

http://connect.garmin.com/activity/19841656

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9 respuestas a “ULTRAMAN WORLD CHAMPIONSHIP HAWAII 2009”

2 01 2010
Gonzalo D'Angelo (15:36:53) :

Impresionante. Me dejaste sin palabras. Sos un grande de verdad. Abrazo Juan

3 01 2010
Marcelo De Bernardis (00:49:16) :

Juancho querido, sos un fenómeno…!!! Esa capacidad única que tenés de sobreponerte a la adversidad es lo que te convierte en un Ultraman, aún antes de correrlo…
Un abrazo gigante…

3 01 2010
Oscar Zarate (07:19:33) :

A la mierda Juan … acabo de leerlo … pero lo voy a releer para ver si lo que leí es lo que leí.

FELICITACIONES,

4 01 2010
J.Frega (16:53:33) :

Los detalles de la carrera no los lei detenidamente, muy complejo y bravo todo lo previo. Te felicito por un nuevo logro, este vale mucho mas.
Abrazo,
JF

19 01 2010
Daniel Villamarin (17:11:16) :

Recién termino de leer el relato, me quede helado y eso que estoy con fiebre…..
Yo también soy de los que no aceptan un ” NO SE PUEDE “, me dijeron que no podía correr mas y me clave 4 IM . Groso Juan.
Excelente relato y mejor carrera.

Abrazo y seguí metiendole huevo!!

20 01 2010
Juan (11:02:11) :

Muchísimas gracias a todos!!! La verdad, todo el tema de la previa fue jorobado. Traté de expresarlo en palabras pero nunca estas superan a la realidad.

14 04 2010
fernando capusotto (15:51:19) :

Realmente excelente las dos cosas la carrera que hicistes y la reseña ,t juro que con lo que contastes es como si hubiera estado ahi ,aunque lo mio fue un rato de lectura y lo tuyo fue una carrera que debe ser hermosa correrla ,con esos momentos de incertidumbre y con aquellos de felicidad que nos regala la larga distancia ,te felicito

28 06 2010
Juan (13:27:42) :

Me ha encantado tu relato y sobre todo la previa. Enhorabuena por tu gran éxito. También conozco a un ultraman finisher y entiendo todo lo que tuviste que pasar.Es todo un ejemplo para los que algún día esperamos completar una carrera de este tipo

28 06 2010
Juan (14:59:21) :

Muchas gracias Juan! Es solo cuestión de proponérselo.